sábado, 19 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
Elogio de Álex
Iba a titular la columna de esta semana "Elogio de de la Iglesia", pero se me complicaba la repetición de preposiciones y, además, como los comandos anarquistas están llenos de analfabetos funcionales que no saben distinguir a un fascista aunque estén mirándose al espejo, he decidido encabezar el texto con algo más ambiguo. Álex de la Iglesia ha vuelto a dar en el clavo, sus "Brujas de Zugarramurdi" es una de las grandes películas de la temporada, de entre las españolas, la mejor que he visto desde “Extraterrestre” de Nacho Vigalondo. De la Iglesia, gamberro, sarcástico y cainita, dibuja un friso que parece atemporal pero que muestra un presente casi distópico: Un Madrid sepia de tiendas de compra-venta de oro frente a la exuberancia verde y tenebrosa del Norte de España, encerrado en una tradición de cintas VHS, ventrílocuos y caldo para aliviar el asma del alma. El humor, el enfrentamiento generacional, el aislacionismo -ya sea en una aldea de la Navarra más profunda o en el populoso barrio de Aluche-, los mitos y la tradición son el combustible de una obra con segundas lecturas. Álex de la Iglesia, que toma la tradición anglosajona y la desmenuza insuflándole una plasticidad castiza, vuelve a destacarse como el director que sacará de la mediocridad y la repetición de esquemas al cine español. Porque Álex de la Iglesia, de Bilbao, ama España...la ama como la amamos todos, con sus defectos y miserias, desenfocada y miserable, perpetuamente atrapada en un camino de no retorno: la entropía incontenible que se vislumbra en la Andalucía de “800 balas” o la decadencia de los centros comercionales en la hitchcockiana "Crimen Ferpecto" -¡Ay, ese Willy Toledo perdido para el arte en la cruzada imposible de la salvación stalinista!- o el demoledor comienzo de "Balada triste de trompeta", resumiendo el Franquismo en unos títulos de crédito de menos de un minuto. En la memoria, la serie zeta con "Acción Mutante" o la adptación de Barry Gifford en "Perdita Durango" con más mala baba que David Lynch en "Corazón Salvaje". Alex de la Iglesia, enfrentado a las mafias del baile, devoto consumidor del cine para adultos, ex-fanzinero en rehabilitación, devorador de cultura pop, la penúltima esperanza blanca del cine español.
Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del jueves 10 de octubre
Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del jueves 10 de octubre
sábado, 28 de septiembre de 2013
Casavella y los Gasol
En estas últimas semanas he vuelto a uno de mis autores de cabecera, Francisco Casavella. El último maldito, el barcelonés errante, dotado de una pluma superlativa que le hizo entregar obras magníficas como “Un enano español se suicida en Las Vegas” o mi favorita: "Quédate", donde retoma un imaginario barcelonés que lo entronca con otros grandes creadores: el Turó Park, el Barrio chino o los punk rockers enamorados que escuchan a los Clash. Casavella, como Loquillo o el autor del Makinavaja, el desaparecido Ivá, habla de una Barcelona cosmopolita, pero también de barrio y memoria, perfectamente emparentada con el resto de España por esas redes subterráneas de sangre, charnegos y equipos de fútbol. Ninguno parecía sufrir en sus carnes el hastío españolista y salvo apostátas de la rumba de última hora, es algo que parece común en la obra de los artistas catalanes. Y es que partiendo de que cualquier conflicto territorial, desde Gibraltar a la inmolación euskaldun que trae la desaparición del equipo ciclista Euskaltel, tiene carácter de cortina de humo, la idea de unos hijos de España orgullosos de su patria parece una distopía en el presente, una contradicción andante donde el independentismo, con su carácter cainista, es lo más español que queda en la piel de toro. Es una sensación de amancebamiento entre regiones, caduca y llena de alcanfor, la que nos llega a los españoles: nos roban, les roban, miles de informes firmados por universidades de siglas repetidas, públicas y privadas, economistas mediáticos que demuestran una cosa y la contraria con solo cambiar de canal o de periódico y sobre todo "profesionales de reconocido prestigio" que emiten juicios contradictorios sobre la viabilidad histórica y política del proceso secesionista. La contradicción llega hasta mí: zaragozano, aragonés, español, que ya no sé decidir si el problema es suyo, si lo es mío o si en realidad es un problema. Entristecido, preocupado por la mayoría callada y el miedo que alimenta su silencio, lo único inamovible, y te lo digo muy claro, Oriol, si al final nos separamos, para ti Piqué y Carles Pujol y para mí los Gasol. Eso sí que es innegociable.
Columna publicada en el Heraldo de Aragón del jueves 26 de septiembre de 2013
domingo, 22 de septiembre de 2013
Sobre Amor analógico
Muchas gracias a todos por vuestro apoyo: hemos agotado la edición especial de libro-discos y el pasado sábado fuimos muy felices en la presentación en Portadores de Sueños, a los que doy las gracias especialmente. También, por supuesto a David Mayor, que hizo una presentación generosa y muy cariñosa. A mis queridos Enrique, Víctor, Juan Luis y Manolo. A los músicos y a Javier Aquilué que hizo unas ilustraciones preciosas.
Coloco alguna de las reacciones que han aparecido en prensa: Una nota estupenda escrita por la web Zaragozafelizfeliz , Pablo Lorente, desde Diario Aragonés, en el Periódico de Aragón, en el blog del Capitán Lillo, Mondo Sonoro y en Artes y Letras de Heraldo de Aragón (que me mandó fotografiado Juan Luis Saldaña...)
Estoy muy orgulloso de esta entrevista en Paisajes eléctricos
También darle las gracias a Carlos Espatolero y todo el equipo de Aragón Fin de Semana por la entrevista que me hicieron el mismo día de la presentación: descargar
viernes, 6 de septiembre de 2013
El último vals del Indio Díaz
El final del verano coincide con mi cumpleaños y este año me han hecho el mejor regalo en mucho tiempo: un abono de temporada para el CAI Zaragoza. El baloncesto es grande, muy grande: con su épica de partidos trepidantes, con su panteón mítico de enormes individualidades y ese alejamiento mediático que supuso para mi generación la NBA. Cuando estoy un poco bajo de ánimo, se lo voy a confesar, me pongo en Youtube el concurso de mates del All Star del 2009, el día que Rudy Fernández hizo su primer mate con la camiseta de Fernando Martín (con tilde en la i, claro). Todavía soy capaz de recordar uno a uno a los jugadores del equipo que hizo el ridículo en el mundobasket de Argentina 90 o el que perdió con Angola en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Emocionarse con las derrotas es signo de madurez...o eso dicen. En la temporada 90-91, con el Pabellón Príncipe Felipe recién inaugurado, mi padre y yo cogíamos la línea 40 desde la Plaza de San Francisco hasta la Avenida San José con Cesáreo Alierta y caminábamos hacia la Granja, donde se alzaba el imponente polideportivo. Aunque años después disfrutaría de los conciertos de Leonard Cohen o Miguel Ríos, los primeros momentos de pasión entre esas cuatro paredes fueron aquella temporada. Era la época del segundo advenimiento de Kevin Magee y mi último año de EGB. Ruiz Lorente o Fran Murcia, Lucio y Alberto Angulo, Aitor Zárate que vino para diez días, Dani Álvarez que estudiaba ingeniería en el Centro Politécnico Superior, José Miguel Hernández cedido un año en el Magia de Huesca, todos tienen un hueco en mi memoria. Después, parpadeo un segundo y tengo treinta y cinco años y espero las listas de interinos de secundaria cruzando los dedos para tener algún destino. Aunque este curso, por lo menos, volveré al Felipe.
Columna publicada el 1 de septiembre del 2013 en el Heraldo de Aragón
sábado, 24 de agosto de 2013
La playa
Hay canciones de verano y canciones para un verano. De las primeras hemos podido escapar en mayor o menor medida estos últimos años y las segundas te atrapan para siempre: "El verano que estuviste en la playa/Y yo estaba solo en casa/sin saber lo que pasaba/y no me llamaste ni una sola vez". Así empezaba La playa, la canción que los Planetas grabaron en Nueva York en las Navidades del año 1997 y que luego sería uno de los singles del majestuoso LP "Una semana en el motor de un autobús", editado al año siguiente, como "El escarabajo más grande de Europa" de El Niño Gusano. Fue un buen año ese 1998, la verdad. Todavía recuerdo la cinta de cassette TDK de 60 minutos y el walkman que me acompañaba en el recorrido de la línea 20 desde casa de mis padres hasta la escuela de Ingenieros. La mítica línea 20 ha desaparecido devorada por el tranvía y el Actur ya no es el barrio alucinado y con un punto kafkiano del que hablaba Manuel Vilas en estas mismas columnas. También aquella canción, La Playa, se ha convertido en la banda sonora perfecta para recordar el final de los veranos de mi generación. Una historia de desamor postadolescente, de incomunicación en la era pre-internet, cuando la gente mandaba cartas y si te marchabas de viaje al extranjero utilizabas la llamada a cobro revertido desde una cabina. Si mis padres escuchaban "El final del verano" del Dúo Dinámico con la llegada de septiembre, yo acudo a Jota y sus chicos. El escritor y ensayista Eloy Fernández Porta defiende que se considere a los Planetas como un referente de la cultura española a la altura de San Juan de la Cruz. No sé si es cuestión de echar carreras para ver quién sale en más páginas de la Rolling Stone, pero está claro que la vida sería mucho peor sin los discos de los Planetas. Les dejo, aunque a todo el mundo le cuento que estoy estudiando exámenes, en realidad me dedico a defender a Ben Affleck como Batman en los foros de la red. Todos tenemos una personalidad secreta. Hay que ser flexibles.
Etiquetas:
benaffleck,
eloyfernandezporta,
laplaya,
losplanetas,
manuelvilas
viernes, 23 de agosto de 2013
Define encuentro en la tercera fase: Acuarela y Félix Romeo
Dedicado a mi amigo Alberto Navajas. Y a Jesús Llorente, claro.
¿Cuándo empieza todo, Octavio? Me
gusta que me hagas esta pregunta, sobre todo para poder dar la
entrada, como en una mala obra de teatro: Todo empezó cuando leí en
alguna revista moderna que el sello Acuarela cumplía veinte años.
En realidad todo comenzó cuando recordé este correo electrónico
del escritor Félix Romeo: (6/06/2008): querido Octavio, he
hablado con Jesús Llorente, el de Acuarela... le he dicho que le
escribirías, para hablar...
besazos!
Y adjuntaba el correo electrónico de
Jesús Llorente. Félix me había comentado unos días antes que un
buen amigo suyo, Jesús Llorente, el capo del sello Acuarela, quería
organizar algún concierto, alguna fiesta en Zaragoza para celebrar
la década y media de sello. Escribí a Jesús Llorente, quedamos en
montar algo en noviembre en algún garito de la ciudad. Me imagino
que de haber sido lo hubiéramos hecho en el Mar de Dios. Al final
las cosas...bueno, se diluyeron.
Tres años más tarde moría Félix
Romeo. En el 2011. Y dos años después, claro, se hacían veinte
años del sello Acuarela. Y volví a escribir a Jesús Llorente.
Quería hacer algo, no sé muy bien qué, que hablara de Félix y de
Acuarela. Al final, las cosas, en vez de diluirse, han buscado su
camino:
En el año 1994 aparece el primer disco
de Sr. Chinarro. No era la primera referencia del sello Acuarela, ya
que habían publicado anteriormente unos cuantos EP´s y singles en
vinilo, pero sí que era el primer cd, la primera colección de
canciones. En la serie mayor de Plaza y Janes, donde publicarían sus
primeras novelas de éxito Ray Loriga o Benjamín Prado, aparecía
Dibujos animados de Félix Romeo. En el disco de Sr. Chinarro
aparecía una versión narcótica de Leave me alone de New Order.
Aquel libro de Félix hablaba de Zaragoza, una Zaragoza codificada
por líneas brumosas. Hablaba de estar solo mientras los demás
también están solos. Chinarro podría haber sido un personaje de
Dibujos Animados. Podría haber cantado la banda sonora del libro,
sobre todo esa versión de New Order: "Déjame solo/Déjame
solo/aunque solo sea estos últimos días".
En el año 1997 Acuarela publicó El
porqué de mis peinados (luego lo reeditaría en el año 2001), el
tercer LP de Sr. Chinarro. Fue mi primer disco de Chinarro. Lo compré
años después, imagino, en aquella época estaba intoxicado de
Velvet Underground y David Bowie. Pensándolo mejor, el disco me lo
regaló mi madre. La mayor parte de los discos originales de aquella
época me los regaló mi madre. Curioso. Comprábamos discos porque
había que comprar discos. Era un sistema sencillo, si te gustaba la
música comprabas discos. Y si no estaban a la venta los discos que
te gustaban, montabas una discográfica y convertías las maquetas en
vinilos. Supongo que no sería tan fácil. En 1997 Félix Romeo tenía
31 años. Ya soy más viejo que él ahora mismo. Hacía tres años
que había publicado Dibujos animados y faltaban cuatro años para
publicar Discoteque. En El porqué de mis peinados la voz de Antonio
Luque se mezclaba con Sandra. Mi imaginaba a Chinarro como un oscuro
sucedáneo de Corcobado, un nuevo Nacho Laguna...pero aquel disco-y
uno de los conciertos que dio en Radio 3, grabado en una cassette TDK
de 60 minutos-te daba completamente la vuelta a la cabeza. Había
escuchado a Sr.Chinarro en un disco tributo a la Movida Madrileña en
el que hacía una versión psicótica de Han caído los dos de Radio
Futura.
Cuando decía aquello de Capitán
Cavernícola, volvíamos a los dibujos animados. O el teclado afónico
de Tu casa o la mía, las rimas imposible, Gómez de la Serna, los
relojes de arena y el sample de Ritmo de la noche. Lavabos sucios,
cuchillas de afeitar calientes. En El Porqué de mis peinados estaba
Quiromántico y eso sigue poniéndome dura el alma.
En el año 2001 Alberto Navajas me
regaló Renacimiento, un poemario de Michel Houllebecq, en la primera
edición que realizó Acuarela Libros. Sorprendentemente el núcleo
duro de la gente con la que pasaba mis horas en aquella época
conocíamos a Houllebecq por haber grabado un disco de spoken word
(bueno, entonces no lo llamábamos así) en otro de esos sellos que
nos habían roto la cabeza: Green Ufos. En realidad lo había grabado
con música de Bertrand Burgaralat para el sello Tricatel. Es lo de
menos. Todos queríamos ser modernos y no íbamos a permitir que la
pérfida albión nos amansara. Escribíamos sobre la nueva música
francesa, le quitamos el polvo a los disco de Battiato y esperábamos
que alguien nos pasara grabaciones de Os Mutantes, que era lo más.
Me estoy yendo. La colección Acuarelas Libros es una maravilla, uno
de esos sitios donde uno podría almacenar la memoria de la especie
en unos pocos ejemplares. En la lista de libros publicados aparecían
obras de Martín López-Vega o Dennis Cooper. Sobre Cooper y Jesús
Llorente habla Félix Romeo en una de sus columnas en ABC, en sus
Iluminaciones del año 2008. Llorente ha entrevistado a Dennis
Cooper, que aparece como un demonio malvado, depravado gay de la
contracultura. Años más tarde Nacho Vegas aparecía con una
camiseta de Cooper como si fuera el último gurú de la causa. Hace
tiempo que no creo en Vegas. Siempre llega tarde, aunque le gusta
vender su pescado como fresco.
Durante aquel año apareció
Discoteque, la segunda novela de Félix Romeo. Hay una canción de El
Porqué de mis peinados, se llama Diario de Pitágoras: "Unas
cervezas, dos en el tren, tres en el coche, mira qué bien./Decimos
adiós a los guardias civiles que nos vigilan al salir de las
ventas." que me recuerda al viaje de Torosantos y Dalila Love
por las carreteras de los Monegros. Discoteque tiene algo de realismo
mágico baturro, es sórdido pero creíble, amoroso y apestoso, como
si en la rima consonante uno encontrara la salvación. Mientras
escribo este texto recuerdo que hay un relato de Félix en una
antología titulada Almanaque (After-Hours, una muestra de cult
fiction) que editó Reservoir Books en la primavera del año 1999, un
relato que se titula Préstamos e intereses (y que, por cierto, está
dedicado a Pepe y Jorge Melero...a los que espero les guste lo que
estoy escribiendo), que adelanta un poco el tono de Discoteque.
Pistolas con huellas de verdad, la primera frase: "Ya sé que
las mejores historias transcurren en Los Ángeles o en América o en
Miami, pero esta no transcurre allí." Hay un relato de Jesús
Llorente en el libro, se llamaba Quedamos como amigos y hablaba,
bueno, de amor y sangre. Era un relato clásico, muy de la época,
sobre todo por el tema de la bolsa llena de pesetas.
Lo que más me gusta de Almanaque son
las biografías de los autores. Casi parecen biografías imposibles:
de Félix Romeo pone: Nació en Zaragoza en 1968. Ganó el premio
Ícaro de Literatura con su primera novela, Dibujos Animados (Plaza y
Janés 1996). En 1999 tiene previsto publicar la novela Boxeo y el
libro de cuentos Enero y febrero. Es director del programa La
Mandrágora de TVE.
Me gusta lo de los libros que iba a
publicar Félix. Es un poco como esa vieja sección de Sergio Algora
en el Zona de Obras: Los libros imposibles de Algora.
De Jesús Llorente pone que nació en
Cádiz en 1972. Ha publicado los libros de poemas Luna Hiena
(Vitrubio, 98) y Verano muerto (Renacimiento, 99). Ha traducido a
Philip Larkin, Dennis Cooper y Patti Smith. Dirige el sello
discográfico Acuarela. Tengo otro libro de esa misma colección,
Almanaque (invasores de marte), publicado en el invierno del año
2000. Pasamos de Barry Gifford a Philip K. Dick en poco más de un
año. Aparecen Rodrigo Fresán, Roberto Bolaño o César Aira. No
aparece Félix, sí que aparece Jesús Llorente, su cuento se llama
Cómo odiamos las despedidas. Dos de los protagonistas se llaman Stan
y Lem. En la biografía de Jesús Llorente para ese libro ponía que
había nacido en Cádiz en 1972 y que había publicado dos libros de
poemas, Luna Hiena (Vitrubio, 98) y Verano muerto (Renacimiento
2000). Año arriba, año abajo. El libro tenía un precio de 1995
pts/11,99 euros.
Repaso los viejos fanzines de
Confesiones de Margot: en el número 8, de abril del 2003,
entrevistamos a Manta Ray, Alberto Navajas y un servidor. Alberto
Navajas, la conexión de Confesiones de Margot con el sello Acuarela,
entrevista a Emak Bakia en el número 9 (Septiembre, 2003) y en el
siguiente número (CdM 10, Enero del 2004), firma una entrevista a
Berg Sans Nipple y un reportaje sobre el Tanned Tinn Festival del
2003. Estoy seguro que hablamos alguna vez de Thalia Zelek, en
aquella época en la que giró por España...pero no sé si llegamos
a incluir una entrevista en algún sitio. En aquel año 2003 me
compré El ventrílocuo de sí mismo, el último disco de Sr.Chinarro
en Acuarela. Es un gran disco, como todos los de Chinarro. Más
luminoso en sus formas, que no en su fondo, Luque había construido a
su alrededor una leyenda de desaliño y dejadez de la que le iba a
costar salir en los años siguientes. Grababa mucho, pero todo era
muy bueno. Tan bueno era componiendo como sacando de quicio a
público, promotores y discográfica. La leyenda decía que trabajaba
haciendo donuts. En el tema Los carteles, Luque decía una y otra
vez: Zeta, zeta, zeta. En aquel año 2003 vi en directo a La Costa
Brava haciendo una versión de NH3 Light de Sr.Chinarro. La canción
hablaba de Santillana y aparecía en un disco llamado Cobre cuanto
antes que había aparecido en Acuarela en el año 2002.
En el año 2004 me llegó a casa una
copia de In black we trust de Grupo Salvaje. Eran los últimos
tiempos de los fanzines, de la grapa y el papel. Grupo Salvaje, con
su nombre a lo Sam Peckinpah, ofrecían exactamente lo que tú le
hubieras pedido. Me gustaba aquella canción terrosa que se llama
Elvis love us. Estaba allí, todo junto: David Lynch, el desierto de
Mojave y los cuadros de Edward Hopper. Es uno de esos discos que
tienes que escuchar mil veces para encontrar la respuesta. Y uno de
esos discos que se pierden en las mudanzas. Busco entre los cuentos
de Félix y encuentro este fragmento: Cae una lluvia ridícula, pero
suficiente para empañar el parabrisas. Pongo en marcha el
limpiaparabrisas. El ruido de las gomas del limpiaparabrisas se
parece a una canción de Mogwai. Ana se agarra las puntas de los
pies. Se masajea los dedos. A Ana le gusta el orden. Ordena los
libros. Ordena los vasos. Ordena las sábanas.
Luego los dos protagonistas de Lear or
Lear, aparecido en el años 2005 en el libro Historias de Loarre
(March), entran en Huesca y toman algo en el Café del Arte. Si Grupo
Salvaje cree en lo negro, yo creo en las casualidades.
En el año 2008, el mismo año que
Félix Romeo me escribió para tratar de montar una fiesta concierto
aniversario de Acuarela en Zaragoza, Félix editaría Amarillo y
Jesús Llorente lo entrevistaría para Rock de Lux (Número 263 de
Junio 2008), además de realizar la reseña del libro editado por
Plot. Félix hablaba de Chusé Izuel, pero eso, puede que ya lo
sepas. Entiendo que, por las fechas, la entrevista se hizo en mayo y
Jesús le comentaría a Félix que se iban a cumplir quince años de
sello y que le gustaría hacer algo en Zaragoza. La entrevista
llevaba una especie de título: Pérdidas y desamores. El pie de foto
lo dejaba todo muy claro: La amistad, la muerte y cómo
acostumbrarse a la sombra de los seres desaparecidos...
He vuelto a escribir a Jesús Llorente.
En realidad no sé muy bien qué preguntarle...no sé muy bien qué
preguntarle que no le hayan preguntado ya...que si el indie, que si
internet, Antonio Luque, veinte años..la brumosidad de los días
pasados, las minorías que acuden, como minorías, claro, a los
conciertos. He pensado mandarle el texto que he escrito y ver qué
me contesta. No sé si le gustará o no..
Bueno, lo único que quería de verdad
es tirarle de la oreja por no haber publicado el debut de Kiev cuando
nieva. Pero eso es otra historia.
Etiquetas:
acuarela,
albertonavajas,
algora,
chinarro,
confesionesdemargot,
costabrava,
felixromeo,
houllebecqu,
jesusllorente,
mogwai,
rockdelux
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





-Frontal.jpg)





