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viernes, 23 de agosto de 2013

Define encuentro en la tercera fase: Acuarela y Félix Romeo

Dedicado a mi amigo Alberto Navajas. Y a Jesús Llorente, claro. 


¿Cuándo empieza todo, Octavio? Me gusta que me hagas esta pregunta, sobre todo para poder dar la entrada, como en una mala obra de teatro: Todo empezó cuando leí en alguna revista moderna que el sello Acuarela cumplía veinte años. En realidad todo comenzó cuando recordé este correo electrónico del escritor Félix Romeo: (6/06/2008): querido Octavio, he hablado con Jesús Llorente, el de Acuarela... le he dicho que le escribirías, para hablar...
besazos!

Y adjuntaba el correo electrónico de Jesús Llorente. Félix me había comentado unos días antes que un buen amigo suyo, Jesús Llorente, el capo del sello Acuarela, quería organizar algún concierto, alguna fiesta en Zaragoza para celebrar la década y media de sello. Escribí a Jesús Llorente, quedamos en montar algo en noviembre en algún garito de la ciudad. Me imagino que de haber sido lo hubiéramos hecho en el Mar de Dios. Al final las cosas...bueno, se diluyeron.

Tres años más tarde moría Félix Romeo. En el 2011. Y dos años después, claro, se hacían veinte años del sello Acuarela. Y volví a escribir a Jesús Llorente. Quería hacer algo, no sé muy bien qué, que hablara de Félix y de Acuarela. Al final, las cosas, en vez de diluirse, han buscado su camino:


En el año 1994 aparece el primer disco de Sr. Chinarro. No era la primera referencia del sello Acuarela, ya que habían publicado anteriormente unos cuantos EP´s y singles en vinilo, pero sí que era el primer cd, la primera colección de canciones. En la serie mayor de Plaza y Janes, donde publicarían sus primeras novelas de éxito Ray Loriga o Benjamín Prado, aparecía Dibujos animados de Félix Romeo. En el disco de Sr. Chinarro aparecía una versión narcótica de Leave me alone de New Order. Aquel libro de Félix hablaba de Zaragoza, una Zaragoza codificada por líneas brumosas. Hablaba de estar solo mientras los demás también están solos. Chinarro podría haber sido un personaje de Dibujos Animados. Podría haber cantado la banda sonora del libro, sobre todo esa versión de New Order: "Déjame solo/Déjame solo/aunque solo sea estos últimos días".

En el año 1997 Acuarela publicó El porqué de mis peinados (luego lo reeditaría en el año 2001), el tercer LP de Sr. Chinarro. Fue mi primer disco de Chinarro. Lo compré años después, imagino, en aquella época estaba intoxicado de Velvet Underground y David Bowie. Pensándolo mejor, el disco me lo regaló mi madre. La mayor parte de los discos originales de aquella época me los regaló mi madre. Curioso. Comprábamos discos porque había que comprar discos. Era un sistema sencillo, si te gustaba la música comprabas discos. Y si no estaban a la venta los discos que te gustaban, montabas una discográfica y convertías las maquetas en vinilos. Supongo que no sería tan fácil. En 1997 Félix Romeo tenía 31 años. Ya soy más viejo que él ahora mismo. Hacía tres años que había publicado Dibujos animados y faltaban cuatro años para publicar Discoteque. En El porqué de mis peinados la voz de Antonio Luque se mezclaba con Sandra. Mi imaginaba a Chinarro como un oscuro sucedáneo de Corcobado, un nuevo Nacho Laguna...pero aquel disco-y uno de los conciertos que dio en Radio 3, grabado en una cassette TDK de 60 minutos-te daba completamente la vuelta a la cabeza. Había escuchado a Sr.Chinarro en un disco tributo a la Movida Madrileña en el que hacía una versión psicótica de Han caído los dos de Radio Futura.

Cuando decía aquello de Capitán Cavernícola, volvíamos a los dibujos animados. O el teclado afónico de Tu casa o la mía, las rimas imposible, Gómez de la Serna, los relojes de arena y el sample de Ritmo de la noche. Lavabos sucios, cuchillas de afeitar calientes. En El Porqué de mis peinados estaba Quiromántico y eso sigue poniéndome dura el alma.

En el año 2001 Alberto Navajas me regaló Renacimiento, un poemario de Michel Houllebecq, en la primera edición que realizó Acuarela Libros. Sorprendentemente el núcleo duro de la gente con la que pasaba mis horas en aquella época conocíamos a Houllebecq por haber grabado un disco de spoken word (bueno, entonces no lo llamábamos así) en otro de esos sellos que nos habían roto la cabeza: Green Ufos. En realidad lo había grabado con música de Bertrand Burgaralat para el sello Tricatel. Es lo de menos. Todos queríamos ser modernos y no íbamos a permitir que la pérfida albión nos amansara. Escribíamos sobre la nueva música francesa, le quitamos el polvo a los disco de Battiato y esperábamos que alguien nos pasara grabaciones de Os Mutantes, que era lo más. Me estoy yendo. La colección Acuarelas Libros es una maravilla, uno de esos sitios donde uno podría almacenar la memoria de la especie en unos pocos ejemplares. En la lista de libros publicados aparecían obras de Martín López-Vega o Dennis Cooper. Sobre Cooper y Jesús Llorente habla Félix Romeo en una de sus columnas en ABC, en sus Iluminaciones del año 2008. Llorente ha entrevistado a Dennis Cooper, que aparece como un demonio malvado, depravado gay de la contracultura. Años más tarde Nacho Vegas aparecía con una camiseta de Cooper como si fuera el último gurú de la causa. Hace tiempo que no creo en Vegas. Siempre llega tarde, aunque le gusta vender su pescado como fresco.

Durante aquel año apareció Discoteque, la segunda novela de Félix Romeo. Hay una canción de El Porqué de mis peinados, se llama Diario de Pitágoras: "Unas cervezas, dos en el tren, tres en el coche, mira qué bien./Decimos adiós a los guardias civiles que nos vigilan al salir de las ventas." que me recuerda al viaje de Torosantos y Dalila Love por las carreteras de los Monegros. Discoteque tiene algo de realismo mágico baturro, es sórdido pero creíble, amoroso y apestoso, como si en la rima consonante uno encontrara la salvación. Mientras escribo este texto recuerdo que hay un relato de Félix en una antología titulada Almanaque (After-Hours, una muestra de cult fiction) que editó Reservoir Books en la primavera del año 1999, un relato que se titula Préstamos e intereses (y que, por cierto, está dedicado a Pepe y Jorge Melero...a los que espero les guste lo que estoy escribiendo), que adelanta un poco el tono de Discoteque. Pistolas con huellas de verdad, la primera frase: "Ya sé que las mejores historias transcurren en Los Ángeles o en América o en Miami, pero esta no transcurre allí." Hay un relato de Jesús Llorente en el libro, se llamaba Quedamos como amigos y hablaba, bueno, de amor y sangre. Era un relato clásico, muy de la época, sobre todo por el tema de la bolsa llena de pesetas.

Lo que más me gusta de Almanaque son las biografías de los autores. Casi parecen biografías imposibles: de Félix Romeo pone: Nació en Zaragoza en 1968. Ganó el premio Ícaro de Literatura con su primera novela, Dibujos Animados (Plaza y Janés 1996). En 1999 tiene previsto publicar la novela Boxeo y el libro de cuentos Enero y febrero. Es director del programa La Mandrágora de TVE.

Me gusta lo de los libros que iba a publicar Félix. Es un poco como esa vieja sección de Sergio Algora en el Zona de Obras: Los libros imposibles de Algora.

De Jesús Llorente pone que nació en Cádiz en 1972. Ha publicado los libros de poemas Luna Hiena (Vitrubio, 98) y Verano muerto (Renacimiento, 99). Ha traducido a Philip Larkin, Dennis Cooper y Patti Smith. Dirige el sello discográfico Acuarela. Tengo otro libro de esa misma colección, Almanaque (invasores de marte), publicado en el invierno del año 2000. Pasamos de Barry Gifford a Philip K. Dick en poco más de un año. Aparecen Rodrigo Fresán, Roberto Bolaño o César Aira. No aparece Félix, sí que aparece Jesús Llorente, su cuento se llama Cómo odiamos las despedidas. Dos de los protagonistas se llaman Stan y Lem. En la biografía de Jesús Llorente para ese libro ponía que había nacido en Cádiz en 1972 y que había publicado dos libros de poemas, Luna Hiena (Vitrubio, 98) y Verano muerto (Renacimiento 2000). Año arriba, año abajo. El libro tenía un precio de 1995 pts/11,99 euros.

Repaso los viejos fanzines de Confesiones de Margot: en el número 8, de abril del 2003, entrevistamos a Manta Ray, Alberto Navajas y un servidor. Alberto Navajas, la conexión de Confesiones de Margot con el sello Acuarela, entrevista a Emak Bakia en el número 9 (Septiembre, 2003) y en el siguiente número (CdM 10, Enero del 2004), firma una entrevista a Berg Sans Nipple y un reportaje sobre el Tanned Tinn Festival del 2003. Estoy seguro que hablamos alguna vez de Thalia Zelek, en aquella época en la que giró por España...pero no sé si llegamos a incluir una entrevista en algún sitio. En aquel año 2003 me compré El ventrílocuo de sí mismo, el último disco de Sr.Chinarro en Acuarela. Es un gran disco, como todos los de Chinarro. Más luminoso en sus formas, que no en su fondo, Luque había construido a su alrededor una leyenda de desaliño y dejadez de la que le iba a costar salir en los años siguientes. Grababa mucho, pero todo era muy bueno. Tan bueno era componiendo como sacando de quicio a público, promotores y discográfica. La leyenda decía que trabajaba haciendo donuts. En el tema Los carteles, Luque decía una y otra vez: Zeta, zeta, zeta. En aquel año 2003 vi en directo a La Costa Brava haciendo una versión de NH3 Light de Sr.Chinarro. La canción hablaba de Santillana y aparecía en un disco llamado Cobre cuanto antes que había aparecido en Acuarela en el año 2002.

En el año 2004 me llegó a casa una copia de In black we trust de Grupo Salvaje. Eran los últimos tiempos de los fanzines, de la grapa y el papel. Grupo Salvaje, con su nombre a lo Sam Peckinpah, ofrecían exactamente lo que tú le hubieras pedido. Me gustaba aquella canción terrosa que se llama Elvis love us. Estaba allí, todo junto: David Lynch, el desierto de Mojave y los cuadros de Edward Hopper. Es uno de esos discos que tienes que escuchar mil veces para encontrar la respuesta. Y uno de esos discos que se pierden en las mudanzas. Busco entre los cuentos de Félix y encuentro este fragmento: Cae una lluvia ridícula, pero suficiente para empañar el parabrisas. Pongo en marcha el limpiaparabrisas. El ruido de las gomas del limpiaparabrisas se parece a una canción de Mogwai. Ana se agarra las puntas de los pies. Se masajea los dedos. A Ana le gusta el orden. Ordena los libros. Ordena los vasos. Ordena las sábanas.

Luego los dos protagonistas de Lear or Lear, aparecido en el años 2005 en el libro Historias de Loarre (March), entran en Huesca y toman algo en el Café del Arte. Si Grupo Salvaje cree en lo negro, yo creo en las casualidades.

En el año 2008, el mismo año que Félix Romeo me escribió para tratar de montar una fiesta concierto aniversario de Acuarela en Zaragoza, Félix editaría Amarillo y Jesús Llorente lo entrevistaría para Rock de Lux (Número 263 de Junio 2008), además de realizar la reseña del libro editado por Plot. Félix hablaba de Chusé Izuel, pero eso, puede que ya lo sepas. Entiendo que, por las fechas, la entrevista se hizo en mayo y Jesús le comentaría a Félix que se iban a cumplir quince años de sello y que le gustaría hacer algo en Zaragoza. La entrevista llevaba una especie de título: Pérdidas y desamores. El pie de foto lo dejaba todo muy claro: La amistad, la muerte y cómo acostumbrarse a la sombra de los seres desaparecidos...

He vuelto a escribir a Jesús Llorente. En realidad no sé muy bien qué preguntarle...no sé muy bien qué preguntarle que no le hayan preguntado ya...que si el indie, que si internet, Antonio Luque, veinte años..la brumosidad de los días pasados, las minorías que acuden, como minorías, claro, a los conciertos. He pensado mandarle el texto que he escrito y ver qué me contesta. No sé si le gustará o no..

Bueno, lo único que quería de verdad es tirarle de la oreja por no haber publicado el debut de Kiev cuando nieva. Pero eso es otra historia.


sábado, 27 de julio de 2013

Aldente

Todos los años, durante las primeras semanas del verano, me acuerdo mucho de Sergio Algora. Cada día que pasa me doy más cuenta de que su ausencia (como la de Félix Romeo) ha dejado a Aragón huérfana de talento, ilusión y rebeldía. Somos como muertos vivientes caminando por las plazas vacías de Zaragoza esperando que alguien nos ofrezca tomarnos un gintónic en una terraza. Pero seguimos adelante porque apretar los dientes con fuerza nos permite marcar el ritmo en el baile. Estos días he estado escuchando canciones que me recuerdan a Sergio, canciones de labios muy rojos, de gafas de sol y vermut con sifón: la primera versión de Xavi de Peret con unos bajos que años después copiarían los Stone Roses. También aquello de "más violines, más violines", como disco imposible en el que Scott Walker graba, con arreglos de Burt Bacharach, en español la Puerta del Amor en la versión de Nino Bravo. Cuando David Byrne se atiborraba de sonidos latinos, Sergio llevaba tiempo tocando con una banda que se llamaba Muy Poca Gente y con los que hacía en directo una versión de Os Mutantes, una mezcla de pop anglosajón, psicodelia y raíces brasileñas: El Justiciero. Buceando entre joyas escondidas de los sesenta españoles, Sergio seguía las huellas de Fernando Arbex para amar a Juan Pardo, pero eligió Nada me importa de Los Módulos para que sirviera de resumen de su vida. Salvó en su inmenso corazón canciones de trepanación y monos pero acabó reverenciando a Germán Coppini, elegiendo como el tema perfecto Escenas olvidadas de Golpes Bajos. Cuentan las esquinas que Algora cantaban en francés porque sabía que le iba a tocar escribirle letras a Gainsbourg en el cielo, así que, todas las noches, antes de la hora del champán, enciendo mi tocadiscos y pincho Capri c'est fini de Herve Vilard.

Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del 27 de julio de 2013

lunes, 15 de julio de 2013

¿Todo bien, señor Algora?

Estos días están pasando lentos, de tormenta y verano. Preparamos poemas y canciones para el día 23 de julio, en el que nos sentaremos en la sala cero del Teatro de las Esquinas y nos acordaremos de Sergio Algora. Una guitarra, dos voces y un atril. También algunos amigos, claro. Mientras tanto he encontrado este texto que escribí para la web de Enrique Bunbury cuando Sergio publicó La Lengua del Bosque con la editorial de Antonio Estación y Enrique: 

¿Todo bien señor Algora? 
Sí, sí, todo perfecto.
Sonaban los últimos estertores de la imprenta y aún sonaban en nuestras cabezas los arreglos de cuerda, el órgano hammond y los coros lúbricos y femeninos con los que habíamos aderezado las voces de cada uno de los personajes de la Lengua del Bosque.
Le habíamos pedido un libro de versos y poesía, ¿qué es esto exactamente?
Sí, verán, si aprietan un poco los ojos, verán que las letras se juntan de manera familiar hasta construir perfectos fragmentos de la más pura lírica. Es una cuestión de pura eliminación de maleza, de dejar respirar el corcho una vez abierta la primera página.
¿No debería haberlo escrito usted solo?
Me quedaban invitados que no se marcharon en la fiesta de mi último cumpleaños. Luego también recordé que había sido ladrón de tarjetas de crédito en Portugal, en los noventa, y me pareció feo no volverme a llamar para echarme una mano con la tipografía y las alucinaciones controladas. El resto es gente amable, conocida, extraída en su mayor parte de un curioso almanaque checo del siglo diecinueve. ¿Ha visto que EP de los Módulos más precioso me han regalado?
Tiene un aspecto espléndido, casi tanto como esos champiñones…¿Quiere usted compartirlos conmigo?
¿Es el Papa Católico?
Y de fondo Golpes Bajos interpretaban una lisérgica versión de Escenas Olvidadas.
Sergio Algora nació en Zaragoza, ha cantado y hecho fiesta en varios grupos ye-yé. Luego se dedicó a cosas menos serias. Ahora escribe una novela con la firme intención de que vea la luz algún día. Si le haces una foto frente a la sección de libros ordenada por autor, aparecerán detrás de él cinco libros de poesía además de la Lengua del Bosque. En breve un libro de cuentos, A los hombres de buena voluntad. Pero eso no se lo cuentes a nadie. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Can Tuyus s03e05: Ciudades fetiche (Huesca)

Llamo a Miqui y continúo con la mixtape de canciones compartidas: empiezo con la versión de Dieciséis toneladas de Jorge y los Magníficos, esa versión, como la de José Guardiola, me recuerda a mi padre y ambos compartimos pasión por el tema de Eric Burdon. Después hablo con Miqui, le hablo de ciudades fetiches, donde no han llegado los centros comerciales, donde hay tiendas de discos y hostales y sitios donde ir a comer y a beber con los amigos. Le hablo de Periferias, del mítico Justo Bagüeste, del gran concierto de Will Spector y los Fatus, de Juanjo Javierre, le hablo de los hermanos Aquilué y de Javier Carnicer...de cómo perdí los papeles y los discos de vinilo...de la nariz de payaso. Hablamos de amistad, sobre todo, del cariño de las cosas repetidas. Cerramos con un recuerdo al ausente, la canción favorita de Sergio Algora cuando cantaba Leonard Cohen...desde Tel Aviv: Lover, lover, lover