miércoles, 10 de noviembre de 2010

Bolsa de pipas número 79


Me llegó hace un par de días el número 79 de la revista Bolsa de Pipas. Me la envió un amigo, Román Piñá, escritor y editor al frente de Sloper, al que tuve el gusto de presentar en Zaragoza su última novela, Stradivarius Rex. Pocos, pero bien avenidos, contemplamos la eclosión de un nuevo modismo, el superhéroe postmoderno, con algo de mutación urbano, mucho humor socarrón y el cajón de las referencias muy bien surtido. Román pelea la literatura como si se fuera a acabar mañana, no le hace ascos al pop ni al rock ni a otros rollos y encima hace la revista (o el fanzine que siempre es más romántico y analógico) que me hubiera gustado hacer a mí: la Bolsa de Pipas. Mezclando relato corto, dietario (el texto sobre un gin tónic con Gil de Biedma de Miguel Dalmau es simplemente delicioso), crítica literaria, entrevistas, me gusta también la descarga de munición de Rafa Rodríguez Gimeno...la Bolsa de Pipas, consulten la prensa, desde Mallorca, más allá de la ensaimada, la mezcla de alemanes y hippies, el huracán nacionalista...supervivencia en este apocalipsis zombie de la cultura, aunque tengamos que alimentarnos de cáscaras.

Abraham Boba


Me llega un correo de Abraham Boba, abre bitácora para fans y aliados y siempre es bueno tener noticias de alguien con semejante gusto y talento. Seguidor acérrimo de sus discos en solitario y ferviente defensor de su capacidad como arreglista en la banda de Julio de la Rosa y Nacho Vegas. Amante secreto de las hermanas Sánchez, turista accidental en la contemplación de una azafata envolviendo con la delicadeza que trae lo triste un regalo nunca entregado en hojas de El País. No sé si Boba es más grande que la vida, pero a veces la vida se quedaría muy pequeña sin él. También aquí una crónica de un concierto junto a Copiloto en la Lata de Bombillas y aquí otro en solitario presentando su primer disco, también en la Lata de Bombillas.


La foto es de la presentación de Lugares Comunes en Madrid, con Julio en la librería Arrebato. En nada tenemos a los dos tocando en la sala López. Ayer grabé un programa especial en Espíritu Margot sobre la Herida Universal de De La Rosa...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Rarezas de Ángel Esteso y Julio Mar de Dios en Espíritu Margot

El pasado martes tuvimos un programa muy especial en Espíritu Margot: dos amigos y coleccionistas de maquetas y rarezas de la música aragonesa nos abrieron el arcón de sus tesoros. Con Ángel Esteso y Julio Mar de Dios estuvimos hablando y escuchando temas de Boda de Rubias, John Landis Fans, Cielito Lindo y la Recta Final...podéis descargarlo aquí

Efervescencia independiente


No se asusten queridos lectores, esta columna no tratará sobre las veleidades soberanistas ni nos envolveremos en banderolas marcando claramente las delimitaciones geográficas…Se trata, más bien, de celebrar el buen momento que vive la literatura aragonesa, tanto por sus autores como, sobre todo, por sus proyectos editoriales. Si la semana pasada, en el marco del festival oscense de Periferias, se presentó la primera referencia de Homokin, “Tratado sobre la oscuridad”, un libro-objeto, asimétrico y multifuncional, donde el pop y la ilustración se dan la mano, hace pocos días, Anorak, construida a base de tesón y pasión por los libros, inauguraba su catálogo con sendas entregas de poesía visual y filosofía periodística. Esta misma tarde, en el Teatro Principal, David Giménez, el prohombre de Remolinos, con su Imperdible siempre a cuestas, continúa la invasión cartonera con “La noche del armadillo” (atentos también a su exquisita colección de textos teatrales, un género complejo, pero cuidado con mimo en su línea Teatrola). Y los perennes, Eclipsados, no lo olvidemos, abrieron la veda, inundando los estantes con propuestas abiertas, mezclando las plumas primerizas de la postmodernidad con los autores consagrados que siempre merecen nuestro respeto o el magnífico continente y contenido que siempre asegura cualquier libro con el sello Tropo. Ellos dieron el salto cualitativo para una vía que Xordica –no dejen escapar la oportunidad de leer “Diez pequeños indios” de Sherman Alexie, traducido por Daniel Gascón, una auténtica joya- u Olifante llevan años transitando. Apuestas arriesgadas en este mundo de tinta digital y bombardeo cultural, ajenas a corrientes y gustos, desde el fervor por la palabra impresa. Ahora sólo falta que el público soberano compre y disfrute. Mientras tanto, enhorabuena.
Columna publicada en el Heraldo de Aragón de 4 de Noviembre de 2010

Nada mejor que estar rodeado de noches de armadillos

Foto de Miguel Mena

domingo, 31 de octubre de 2010

MV enamorado

Manuel Vilas hizo que quisiera ser columnista del Heraldo. Mi padre me hablaba de un tipo que retaba a Matías Uribe con canciones sobre Nico y que montaba en las mismas líneas de autobuses que me llevaban cada mañana al Politécnico, más allá del Pryca, donde acaba la ciudad. Yo sabía que Vilas iba a hacer algo grande el día que me crucé con él a la altura de la Plaza del Carbón. Llevaba sandalias, “tiene que escribir muy bien para atreverse a llevar sandalias”. Hacíamos un programa de radio pirata, se llamaba Música para camaleones y aquel verano leímos entero El cielo en antena. Hacíamos Confesiones de Margot, nos gustaba Vilas. Leí Zeta, que fue un regalo y hablaba de vampiros y de mi ciudad, después Magia, firmado con la tinta azul del bolígrafo de Lou Reed. Y los dos puñetazos al alma que son Resurrección y Calor. Me acuerdo de José Luis Esteban, del Jota, recitando “McDonalds” en el Mar de Dios, recuerdo la primera vez que hicimos “Audi 100” con Pablo Malatesta tocando el piano como poseído por el espíritu de John Cale. Leo Resurección y Calor una y otra vez, como un poemario infinito, como una versión postmoderna del libro de las arenas borgiano. Sus textos se reproducen, novedosos, cada vez que uno respira. Y después llegó España y más tarde Aire nuestro, y las mutaciones de Vilas generan iteraciones salvajes en cada uno de nuestros universos. Y Vilas en el centro del mundo saludando a su tierra con una mano. Vilas generando aliento enlatado para los que juntamos palabras a la salida del horario de instituto. Vilas presente como un fantasma en las calles, en las carreteras de Aragón. Uno entra en un libro de Vilas y puede vivir allí para siempre. Hoy presenta Amor, su obra poética completa. No hagan caso del rumor de las llamas y denle un abrazo de mi parte.

Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del 28 de Octubre de 2010

Algunas cosicas...