miércoles, 27 de mayo de 2009

Presentación de Stradivarius Rex...


Stradivarius Rex es una novela mutante. Una novela de nueva ola, de nueva nueva ola usando un símil musical, siempre llegarán batidas nuevas. Por dos razones: la primera y más evidente porque su metamorfosis es continuada, saltando casi sin solución de continuidad desde una introducción punk en la que el presidente de los estados unidos se convierte en un personaje del celebritis de la Hora Chanante, sigue con dos capítulos sin mostrar la baraja, sólo protagonistas fragmentarios en un mundo desbocado y con el tercero caemos de lleno, el protagonista se ve atrapado por razones mágicas en distintos cuerpos y vidas, vidas que sólo puede vivir durante un día, 24horas (una buena idea para el piloto de una sitcom norteamericana, no os parece) y además, antes de llegar al cuarto capítulo todos estamos pensando en el día de la marmota, pero, sorpresa, el autor parece leernos el pensamiento y se dirige a nosotros por boca del protagonista. Como un actor que mira a la cámara. La metamorfosis continúa y a mitad de novela, un folletín guionizado de sabor pop, con las aventuras helénicas de distintos personajes de hollywood y después, sin despeinarse (pero con la cohesión que a veces se echa de menos en esta vanguardia de todas las fiestas de mañana), una columna periodística bonzo y un pregón de fiesta. Una novela que muta, en forma y en fondo, en lo ético, me gusta Stradivarius Rex porque sin caer en un moralismo ridículo su planteamiento nos hace pensar, nos pone en la piel del personaje, qué haríamos nosotros si nos cambiaran de traje cada día, ¿nos esforzaríamos o nos entregaríamos a la búsqueda del placer absoluto? al final hasta eso nos cansaría. Es una buena metáfora de la realidad, una metáfora dentro de un paisaje fantástico, ¿acaso no terminamos aburridos de todo? lo tenemos todo, siempre, ahora...somos niños con demasiados juguetes. Hasta los viajes terminan siendo rutinarios, impuestos, impuestos, la variedad de países...todos viajamos, viajamos mucho, demasiado, el mundo es para la clase media alta un buffet libre excesivo que termina agotando. Las permutaciones también alcanzan a la metaliteratura de colmillo afilado , fíjense en todo lo que rodea los deseos del protagonista, su súbita necesidad de hacerse escritor: La aparición de Sanchís, el que acumula sobre él todos los vicios de los escritores, es delirante, el personaje de Vicente, que pareces salido de Juncal o de alguna comedieta televisiva de Paco Rabal, con todos esos tics de escritores palizas de barra, inéditos por una combinación de vagancia y ausencia de talento...me recuerda al compendio anecdótico de un querido personaje maño, el insigne Manuel Troyano, Marcelo Badosa tiene algo de Troyano y su ansiedad enfermiza por hacerse escritor. Me imagino que Román Piña no ha tenido la oportunidad de leer las memorias de Manuel Troyano, tendré que conseguirle un ejemplar antes de su marcha de Zaragoza. La ansiedad literaria provocada por la ignorancia Logse, LOE, o como se llame ahora... hay un frase magistral en el libro: ¿Tú quieres ser escritor con lo inculto que eres? He leído en un diario on-line de corte liberal que Stradivarius Rex es una metáfora del abandono educativo, de la imposición del no esfuerzo como forma de vida, como justificación para todos nuestros planes de futuro. No diría tanto. Aunque en Stradivarius Rex hay leña para todos (fragmentos del libro, en los que el protagonista aún permanece en su envoltura original, son claras parodias de los aprendices de Bukowsky y Carver, con sus personajes currelas esquemáticos y acartonados, más falsos que una moneda de tres euros son simplemente deliciosos). No es una novela de esas que tratan de convertir a las hordas evangelizantes, no le encuentro ningún afán moralista directo, es más bien una novela que sugiere, que siembra la semilla y deja crecer la reflexión en los lectores.

Es fácil burlarse del protagonista, un personaje que son muchos, aunque siempre pivotando entre lo pícaro y lo ingenuo, pero no hay rasgos especialmente miserables en Marcelo Badosa, sólo algún momento en el que el aburrimiento del tránsito lo lleva a cometer pillerías, a saltarse el régimen del orden diario y atiborrarse de dulces excentricidades sin pensar en el vidrio roto a balonazos o el apartamento donde la mugre se acumula. El personaje crece conforme suceden sus vidas, de nuevo cambia de máscara, de piel, pero cada vez acumula sus recuerdos, añade soluciones, propuestas, experiencias… ¿es una novela mutante de la experiencia? ¿Es un nuevo canon estilístico para definir la evolución vital en la literatura? ¿la acumulación? La experiencia… me gusta cuando Román Piña desenfunda y a través de las páginas se escucha el tamtám de las vidas, vidas menores, vidas de unas líneas, líneas de 24 horas, efímeras. Vidas esquemáticas, provocadoras, vidas que a veces nos resultan familiares, como de libro de texto. Vidas que están alejadas las unas de las otras y a las que sólo une la distancia para un lector español en el año 2009. Vidas que se cruzan, se suceden, todas las vidas en una


Dije que había dos razones para considerar el carácter mutante de la novela: la segunda es que está claro que por una cuestión de silogismo aristotélico aproximado o libre interpretación del álgebra de Boole, una novela mutante surge de la mente de un mutante, así que Román Piña, sentado aquí a mi lado, tiene superpoderes. Y es que hace falta tener superpoderes para escribir una novela como Stradivarius Rex, una novela con humor, no de humor, una novela pop, con sus elementos y referencias pop, capaz de jugar con la autoreferencia, con la continuidad de los saltos temporales, más ciencia ficción que realismo mágico, sin caer en las paradojas ni en la transmutación. Además de varias especias fundamentales para que sea una buena novela mutante: que salga Bob Dylan, que aparezca la palabra zombie y que se cite a Manuel Vilas

A partir de ahora, cada vez que alguien a su alrededor tenga un día raro, sospeche... si tu novio no cumple su metódico ritual mañanero, si el cliente de la cafetería pide una caña en vez de un solo con hielo, si mañana yo voto al PSOE y trato de hacer que todos vosotros sigáis mi ejemplo...sospechad...puede que Marcelo Badosa o Miguel Babosa o Michel Bellamino haya entrado dentro de él. O quizá es que ha leído Stradivarius Rex y se haya convencido de que la única manera de vencer la estupidez, el borreguismo y la monotonía sean las pequeñas rebeldías diarias.

Fanboys



Ayer por la noche estuve viendo Fanboys. Una película deliciosa, divertidísima para cualquier fan de la Guerra de las Galaxias (y por extensión, trekkie, filiozombi, apasionado de los tebeos, de la serie Z o regordetos y convulsos visitantes del TajMahal). El argumento no demasiado original: una road movie de corte iniciático en la que cuatro nerds se dirigen hacia el rancho de George Lucas, el rancho Skywalker, en el año 1998, los meses previos al estreno del Episodio I de Star Wars, La amenaza fantasma, para robar la copia original y poder verla antes que nadie.



Tiene mucho de Kevin Smith (que incluso hace un cameo, aunque el mejor sin duda es el de Willian Shatner y su "yo puedo conseguirlo todo, soy Willian Shatner") sin ser los diálogos tan chispeantes con aparición estelar de una Carrie Fisher post-Woody Allen. Una película amable, con ese puntito emocionante para los que compartimos una educación pop, pulp, postmoderna o freak, como queráis llamarlo. No es el American Splendor, evidentemente, pero funciona a unos niveles sensibles muy concretos. Si nos ponemos gafapastas Fanboys juega con la autorreferencia, los homenajes cruzados, el cruce entre realidad y ficción para colocarse en una corriente realmente de vanguardia, que asume el agotamiento de la narración clásica y utiliza el bagaje previo cinematográfico, visual y literario como elementos para este nueva manera de contar historias.



Muy recomendable.



Un momento clave:

"-Harrison Ford es el mejor actor de la historia.

- ¿De la historia del cine...universal?

-Sí, ha sido Han Solo, Indiana Jones...

-Y Rick Deckard en Blade Runner.

- El mejor actor de la historia, sin duda. "

(ante una evidencia así es mejor rendirse).

El material del que están hechos los sueños

martes, 26 de mayo de 2009

Stradivarius Rex, Erótica Mix, postmodernidad y miedos




Hoy, que ya son las doce, presentamos Manuel Vilas y yo un libro en el Fórum de la FNAC: Stradivarius Rex de Román Piña. He intentado conseguir su móvil o su mail para poder invitarle a tomar un café o algo antes, pero no ha habido manera. Iremos muy en frío, me temo. Pero el libro es muy divertido, así que sobreviviremos. Será a las 19:30h






Y mira que es mala suerte, Pep Blay viene a presentar su nuevo material, el libro Erotica Mix, en la Estación del Silencio. A las 21h. Trataré de verle el jueves por la mañana y hacerle una entrevista.



No se puede llegar a todo.




(nota: acabo de bajar un curso de carretillas elevadoras y me ha salido una peli porno británica, flácida, blanquecina y especialmente guarra...¿postmodernidad? sí, ven a mí.)


(nota II: mañana vuelvo a las prácticas de conducir. Estoy acojonado.)

La música hablada: Manrique y Aguirre


Vuelvo del primer encuentro de la Música Hablada, un proyecto que traté de mover durante unos cuantos años, primero con Sergio Algora y después en mi inocente deambular diario por las cajas, instituciones y demás suministradores de subvenciones. No debí generarles mucha confianza, porque me llevé siempre a casa un hatillo lleno de buenas intenciones y palabras de ánimo y muy poca infraestructura. El caso es que al final lo han montado en nuestra querida Zaragota dos tipos con trayectoria, actitud y conocimientos-mucho mayores que los míos, no nos vamos a engañar-: Jose Luis Cortés y Jordi Gayoso aka Lord Sassafras. En este primer día intervenían el presentador del Ambigú, Diego Manrique y el guitarrista de Amaral, Juan Aguirre. Me ha puesto un sms mi querido Javi Almazán aka Copiloto y aunque se ha levantado el viento me he calzado la americana y me he encaminado a la Biblioteca de Aragón. Han empezado con puntualidad casi británica, Jordi en el medio, con su mesa de pinchadiscos portátil, a su izquierda Manrique, a su derecha Juan. El mecanismo era sencillo: a partir de un cuestionario iban apareciendo las filias de cada uno, las canciones que se enlazaban con cada uno de sus recuerdos, de sus vivencias... Manrique, con su voz de radio, profunda y medida, el ritmo marcado por las horas de vuelo, ha empezado con Nat King Cole y su Quizás, quizás, quizás... después Juan se ha decantado por Cecilia. Aguirre se nos ha mostrado como un orador tranquilo y comunicativo, transmitiendo anécdotas de la generación anterior a la mía, Piazzolla en el Rincón de Goya, Nick Cave en el Principal, el I wanna be adored de los Stone Roses, un tema infeccioso de Chucho, Mick Harvey haciendo de Gainsbourg con Initials B.B, toda la vida resumida en un disco como el Omega (aunque ha seleccionado un tema de Lagartija Nick). Algo de los Byrds, por supuesto (incluso, atrevido él, nos ha dejado tocar un LP de vinilo de la banda de McGuinn que le acababan de regalar) y de los Beatles, incluso del folk progre de finales de los setenta. Ha hablado de los amigos, de los barrios, de los momentos puntuales en los que uno es consciente de que su vida cambia. Cuando han pinchado a los Lala´s Copiloto se ha dado la vuelta y me ha dicho sonriente: ésa la he tocado con él. Realmente entretenido. Manrique, que no se me olvida, era más profesional, más distante: La Casa del Sol Naciente recordando una escolaridad con olor a naftalina, sin miedo a declarar su amor conjunto por María Jiménez, las Vainica Doble del sello Gong o el tropicalismo de Os Mutantes, versiones de Marley a cargo del extremeño Tucker, el Like a rolling stone en versión francesa-exiliada, temas de jazz, de hip hop de auténtica primera escuela (la cocaína nunca es la respuesta, ína, ína, ína).


Digestivo en el proceso de aprendizaje, erudicción elegante, saber estar... con Jordi apuntando cuando se debía hacer. Una manera estupenda de pasar la tarde. He visto a Pozo, a Santi Rex y Pepa, a Julio A. Cuenca, Gonzalo de la Figuera...Pilar Navarrete... faltaba un puntito de gente, pero qué le vamos a hacer. Esta ciudad es así.


Nos veremos en la próxima.

La vuelta del mito


Me escribe Gabriel, me lo avisa Jorge Reverendo por Facebook...la noticia debe correr rauda y veloz por los mentideros de los que paladean las canciones hermosas... la vuelta a la carretera de Gabriel Sopeña...sin miedo, dándolo todo, estrenando canciones nuevas. Una pena que lo haga tan lejos de Zaragota...y que todavía no tenga fecha cerrada en la capital del Cierzo.


Sólo he podido ver a Sopeña un par de veces en directo. Lo he disfrutado (gracias a Leonard Cohen) en espacios más familiares...la magia siempre está allí. Da igual el repertorio, sólo afilad las armónicas y preparad las palmas.


Primero en Manresa, en la Cataluña que lo acompañó durante los noventa, después toca Praga, Roma, Madrid y Donosti.


Este jueves, en el Club de la Canço, a partir de las 22h. Más info


Un lujo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Destino y trazo y alguna cosica más


Pues sí, hace uno minutos el señor Manuel Baile me ha confirmado que Destino y Trazo (en bici por Aragón) de Ángel Gracia está en la imprenta. Han sido unos días duros pero al final si hay voluntad y buena pasta las cosas terminan saliendo (tengo que dar las gracias desde aquí a Víctor que es un santo y ha ido cambiando las portadas sin cantearse) y a Manuel y Angelito que lo han dado todo. El libro lleva una hermosa portada de Álvaro Ortiz y Víctor Montalbán que podéis ver en esta entrada y el prólogo es de Sergio del Molino. Tenemos blog y tenemos facebook. Y presentamos el 3 de Junio en la Feria del Libro de Zaragoza.


El fin de semana en Huesca ha sido memorable, espero tener fuerzas para aguantar toda la semana tras el dantesco (de Leonardo como dice Antonio Domador) esfuerzo...pero ha sido mágico. Hay una noticia en el Diario del Alto Aragón.


Y mi querido Javier López Clemente ha hecho una reseña de la sesión de poesía en el Candy Warhol (y no me pone mal esta vez...menos mal...jeje).


Esta semana va a ser una auténtica locura: martes entrega de la columna, miércoles presentación con Vilas en el FNAC, jueves estreno de la obra de la compañía Viacrucis.com, el viernes presentación del nuevo libro de la editorial del Imperdible En Blanco (de Nona Rubio) primero en Cálamo y luego en la EDS y después tenemos el Algoreando...