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jueves, 2 de agosto de 2012

Reseña de Silencio EP de Hola Hola Hermanita (Autoeditado, 2012)



En su anterior grabación, el magnífico Cállate EP, Hola hola Hermanita jugaban con las nuevas olas, las guitarras de baile y los bajos Peter Hook para entregarnos una producción tenebrosa que prometía una carrera a seguir dentro del indie aragonés. En este nuevo disco se ha producido un viraje notable puesto que Silencio, el nuevo EP de la banda montisonense, la voz solista femenina y lo puntilloso de la producción hacen que la banda, manteniendo su esencia, se haya dado un buen lavado de cara. Promesas infernales recuerda en su comienzo por qué nos gustaba tanto Hola hola Hermanita, con el bajo after punk, aunque el tono pop que enhebra la voz no acaba de convencer. Sube enteros de energía el tema para jugar con texturas más luminosas. Desayuno continental es un destilado de pop poderoso en la línea imperecedera de Blondie, aunque los fuegos cortantes de las guitarras siempre regalan un añadido trepidante. La nueva voz que domina el proyecto Hola hola hermanita ha hecho que las tonalidades más oscuras de la banda desaparezcan en alas de una propuesta de amplio calado melódico, donde la voz femenina se deja enmarañar dentro de un tejido instrumental que, a pesar de resultar inicialmente ajeno, termina suministrando el sustrato adecuado para las canciones, como en Dos. El dueto tóxico de Qué más da recuerda a alguna de las incursiones de Mick Harvey junto a Anita Lane, en uno de los momentos cumbres del disco. Más estándar resulta un tema como Yo también mucho o El lado oscuro, donde lo preciso en la grabación, la limpieza instrumental sirven de soporte perfecto para los juegos vocales, pero que nos hacen extrañar un poco la parte más narcótica de los Hola hola Hermanita. La banda de Monzón ha dado un viraje claro en su sonido y en su proyecto. Siguen estando las canciones y alguno de esos destellos oscuros que tanto nos gustaron en su momento, pero han suavizado el sonido para dar espacio a una voz privilegida para la que a veces parece que el pop se queda corto. Seguiremos a la escucha.

viernes, 2 de marzo de 2012

Thomas M.Disch

El papel de Thomas M.Disch como renovador de la novela de ciencia ficción a finales de los años sesenta es fundamental para entender lo que se llamó la Nueva Ola: autores que utilizaban los elementos del "pulp" y la "soap opera" como excusas para historias que iban más allá de lo esquemático y previsible. "Los genocidas"(La Factoría de ideas, 2012) , una narración de corte apocalíptico, que comienza en lo que parecen ser los albores de una nueva era en la que la Tierra ha sido conquistada por enormes árboles que en su gigantismo voraz han esquilmado los recursos del planeta. El autor convierte a esta raza vegetal en parte del escenario y se centra en describir el devenir decadente de una población rural indefinida en mitad de los Estados Unidos. Un microcosmos enrarecido, de fanatismo pseudo-religioso de relaciones endogámicas extremas, permite al autor un juego de especulación de apariencia lineal que termina llevando a un cénit reflexivo con un punto claustrofóbico, donde la presencia de alienígenas inteligentes que dirigen la invasión solamente es sugerida. No importan las causas ni las consecuencias, la pluma de Disch, con una paleta de recursos literarios que van más hacia lo sensorial que lo descriptivo, ahoga al lector en una bacanal psicodélica con reminiscencias clásicas -el paralelismo puntual con los lotófagos de la Odisea es un guiño ineludible para cualquier lector, así como el juego de espejos laberíntico, sin Minotauro pero igual de contradictorio. Los genocidas es una crónica fragmentada de los últimos días de la humanidad, un descenso caínita y narcótico hacia lo irracional, donde la amenaza alienígena termina siendo completamente anecdótica. No hay evasión ni "enanitos verdes", "Los genocidas" es pura literatura.


Columna aparecida en el suplemento Artes&Letras del Heraldo de Aragón del 1 de marzo de 2012

lunes, 17 de octubre de 2011

Reseña de Again and Again de Sex Museum (Tritone Records, 2011)


El nuevo disco de Sex Museum es una volcánica descarga en forma de lava eléctrica, once temas marca de la casa, donde las guitarras punzantes y los órganos conviven en un sugerente magma de clasicismo, de ese que alimenta el espíritu, densifica las noches y da porte al negocio. Aunque el comienzo casi pop oscuro en la línea vocal de Peter Murphy de I´m falling dow puede engañar, cortes como Seven days son una muestra de que el salvajismo bien entendido se mantiene con los años, duros y directos, como un chupito de Cuatro Rosas, cortante como una navaja afilada por el acorde adecuado. No encontraremos la tierra prometida pero la seguiremos buscando cada noche de todas vuestras noches. Save your soul, pandereta y órgano, estoy aquí porque hace un segundo estaba en otro lugar, el resultado final es que no puedo parar de moverme, me da miedo que alguien se lleve lo que tengo dentro de la cabeza. Keep Running tiene un toque más épico, más contenido, un medio tiempo que respira el mercurio que como esporas infinitas sigue desprendiendo The Band en nuestras entrañas. Can you stand my love es anfetamínico y disonante, una espera constante que nunca encuentra satisfacción. Go, go Rocker es beat en estado puro, con un jugoso juego de voces, que navegan sobre los psicóticos arreglos del hammond para hablar del pasado con el gusto de los que siguen teniendo buenas ideas. El cierre parece una versión de un tema que suena en la radio de una nave recién llegada de Plutón, como si el disco no se fuera a terminar nunca, Go Around es ácido, es potasa fermentada en pleno corazón de Malasaña. Son Sex Museum, no engañan, lo que oyes es lo que tendrás.


Sex Museum estarán tocando el próximo sábado 22 de octubre en la Casa del Loco de Zaragoza