martes, 10 de agosto de 2010

Celebrate it all de Big City (Naked Man Recordings)



Es complicado hablar de discos definitivos u obras claves, grabaciones perfectas donde cada melodía encaja sin más fisuras que las que los miembros de la banda buscan. Un disco complejo sin resultar pretencioso, eso es el Celebrate it all de Big City. De digestión exigente, armados con los manuales de estilo de los grandes, arremolinándose entorno al talento compositivo de Javi Vicente, jugando con la melancolía crepuscular en Who´s gonna set you free now, prisoner?, guiños al fab tour incluidos, revisando las nuevas olas luminosas en The Smiths, cuando la radio pasaba canciones hermosas y te alegraban la mañana, el poder del beat. Hay algo esperándote en una esquina de la ciudad, bajo la luz mortecina de una farola. Lo sé porque yo estuve allí escuchando The split end. Como una nana cantada para alguien que no quiere dormir. Los teclados de Ghostbusters se deslizan perezosos por toda la habitación, estamos esperando que llegue alguien que hace mucho anulo la cita. Como en una noche en tránsito, como en las canciones de Red House Painters, conducimos lejos del centro y buscamos algo en el dial para evitar hablar solos, porque la película está terminando al final de Car Music. Soy el desertor, el que imagina los desiertos e improvisa una revuelta tumbado en su cama con un banjo, On voulait la revolution. Déjame que te coja la mano y te lo explique. Finland y Poland, la primera se calienta en un microondas de voces exigentes y la segunda es una canción escrita junto al muro, junto a cualquiera de los muros. A song for you and me and the undertow, para el paseo a media tarde, para la celebración íntima de estar vivos. Un disco excesivo, evocador, un disco de largo recorrido, desde las primeras horas hasta la madrugada, un disco donde uno puede encontrar su lugar.

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