lunes, 18 de abril de 2011

Crónica de Cassinelli, Cebrián y Soriano en la Campana de los Perdidos (16 de abril de 2011)


En la Campana de los Perdidos dos poetas y un músico competían con palabra y melodías frente al monstruo del balompié. Saludé a Fran Picón, que estaba sentado muy cerca del escenario y a un solitario Enrique Cebrián, poeta y amigo. Intercambiamos presencia, ginebras y bourbon mientras José Manuel Soriano desgranaba sus versos contenidos en el silencio respetuoso que sólo el escenario de Rodicio permite en esta ciudad. Después Enrique, sonriente y siempre elegante, se encaramó a la madera, ajustó micrófono y atril y comenzó un recorrido por su obra pasada y reciente. Las palabras de Enrique Cebrián, medidas y acertadas como siempre, jugaron con la prosa evocadora, con el recuerdo para Antonio Fernández Molina, con el verso calmado del que contempla una playa vacía, anónimo en la ausencia de lo digital, dejando crecer su barba al calor tibio de su mujer. Clama al cielo que Enrique permanezca todavía inédito en libro largo, esperemos que con la llegada del buen tiempo tengamos su primera referencia entre nuestras manos. Después de la rapsodia, el músico. Nico Cassinelli acompañado por Diego Gracia en la percusión, interpretó un set acústico de alta tradición. Guitarra criolla y escobillas para acariciar composiciones que juegan con la magia de los dos lados del mar. Nico, zaragozano del Río de la Plata, es un de esos artistas tapados de este siglo agobiante y saturador, pero los que conocemos su pericia frente a la partitura disfrutamos del secreto de su obra. Abrió con con Mi jardín un tema incluido en su último disco, Sin noticias de acá y después, Ojos rojos, cadencia de bossa, recuerdos de polaroid. Jugaba con la pedalera para multiplicar la compañía, golpeaba las cuerdas más gruesas de su guitarra para amalgar el ritmo y el bajo mientras Diego Gracia, cubierto por la luz discreta de la batería, marcaba un compás levísimo que encajaba con el apetito de jazz que pedía el momento. Recordé Buenos Aires, recordé al flaco Spinetta haciéndose invisible, también la maestría inigualable de Pedro Aznar, sonreí un instante, tratando de atrapar en la hora zero mis recuerdos. El mar enamorado y el estreno de Prisionera, un texto contemporáneo para un arreglo inmortal, estribillo de jardín dorado para esta vida, jaula de oro. Nico Cassinelli de nuevo, percusión de cerámica, la melódica como un pincel que da color al cuadro y la guitarra, corazón de nylon, para abordar un tema de Peter Gabriel, Mercy Street, de suicidios extraños, la Storni, la poesía y el mar. Qué buen sabor en el paladar mientras buscaba un taxi junto a Cesaragusto. Nos vemos pronto, amigos.

Reseña de Enemigo Mío de Enblanco (Gaser Discos, 2011)


Vuelven los Enblanco, tercer LP ya de la banda riojana y cada vez más fuerza, más agresivo intelectualmente. Con las mínimas porciones de sosiego, Enemigo mío revienta todos los espejos a base de acoples y después, después te hace mirar en los pedazos tu propio reflejo. El disco se abre con una trepanación rítmica propia de los Lagartija Nick para dejar paso a las guitarras hirientes habituales, El Pozo, veneno desde lo más profundo del abismo. El aullido metálico desde la garganta, con la lubricidad del enfermo mientras gritamos Yo no. La autoridad épica de Días como cuchillas de afeitar te devuelven la esperanza en los momentos extremos, eso y la lucidez poética de Kb, que nunca defrauda. Formol, el medio tiempo narcótico perfecto, punteado por las descargas, tiene el sabor de las grandes canciones, jugando con los coros hasta crecer y colocarte al borde del abismo. Sigue respirando amigo, porque llega el futuro y no tiene buena pinta. En guerra, las palabras masticadas, anfetamínica declaración de intenciones para urbanitas agobiados. El lamento del hermano caído, Caín, en los confines más extremos de las tierras inhóspitas. Aún hay sueños, con su hipnótico recitado en mitad del camino pedregoso es una de las mejores canciones del disco. Destruir&Desechar son como una nueva entrega de las imprescindibles crónicas de la iguana pasado por la tradición más tóxica del rock español. Nos vamos hacia arriba, Tan fácil, puro ajenjo revientalmas, pura velocidad bien cortada. Mi tema favorito es sin duda, Nuevas reglas del capitalismo, sorprende la guitarra rítmica acústica, la fluidez casi luminosa, las arañas se extienden hasta el corazón de los trogloditas, para revertir al estado primordial de todas las grandes peleas. El cierre, O.D.F.D.G, la síntesis industrial de nuestras pesadillas, como un carbono mal colocado en el trocito de plástico, como un anacronismo digital en un mundo de electricidad analógica. Cuando llegues al final, no te quedará ni un solo dios en el panteón de la química. Enemigo mío, un disco por el que no puedes pasar de Puntillas, un disco cicatrizante, de los que cierran heridas a mordiscos.


EnBlanco estarán tocando el próximo día 20 de Mayo en la Sala Zeta de Zaragoza.

Día del libro


Foto de Ana Lacarta, cajita de metal para guardar los euros regalo de mi madre, sol de Zaragoza, trece horas de sueño.

sábado, 16 de abril de 2011

Comuniter&Librodelaimperdible&CartoneritaNiñaBonita

El próximo domingo 17 de Abril estaremos en el Día del Libro desde el punto de la mañana hasta el final del día junto al Pasaje Palafox en Independencia.. Comuniter&Cartonerita Niña Bonita&Los Libros del(a) Imperdible



a partir de las 12h estará Magdalena Lasala firmando ejemplares de “Vivir la vida que no es mía”, también David Mayor con su “Otra Novela” y Ana Lacarta con “La Noche del Armadillo”. También la presentación mundial ...de “Lágrima de Mar” de Enrique Villagrasa que es novedad de la Colección Resurrección y también de Esquirlas (su libro cartonero)


Por la tarde tendremos a Marisa Lanca firmando “Acerca de mis amantes” y a Víctor Guiu que presenta su nuevo libro “La Europa del Aborigen”, también estreno mundial de la colección Resurrección.



Durante todo el día David Liquen y Octavio Gómez Milián firmarán sus últimos libros (ya que estamos...) “Todos los lunes jazz” y “Perico Fernández que estás en los cielos”.


Y todos los demás libros del catálogo de Voces de Margot, Colección Resurrección, Comuniter, Cartonerita Niña Bonita, Los Libros del(a) Imperdible....


el año que viene prometemos llevar el cañón

esperamos veros!


Más info:

http://cartoneritaninabonita.blogspot.com/

http://coleccionresurreccion.blogspot.com/

http://pericofernandezqueestasenloscielos.blogspot.com/

jueves, 14 de abril de 2011

La ciudad del futuro

Con el descorchado del tranvía, la ciudad ha entrado en un huracán participativo propio del reparto de bollo reseco y chocolate en la festividad de San Valero. Los voluntarios se afanan en mecanizar el procedimiento de paso de la tarjeta, encontrando de nuevo, después del “affaire Expo”, su lugar en el mundo. A uno, que ha comprobado que el tiempo de desplazamiento desde la Plaza San Francisco hasta el centro se ha triplicado con el advenimiento de la magna obra, le cuesta ponderar objetivamente el potencial renovador del invento. Asumo que tendrá algo de progresista y sostenible, pero si hay algo que define la verdadera modernidad maña, es sin duda la panadería veinticuatro horas. Alimento de noctámbulos, semillero de futuros proyectos de esos que harán cristalizar la ciudad como capital cultural mundial (quizá incluso universal) en alguno de los lustros futuros, sus puertas abiertas toda la noche serán, sin duda germen de algún poema de Manuel Vilas que sustituya del imaginario colectivo la mutilada oda al McDonalds de Plaza España. Con sus dependientes eslavos apurando en su puerta cigarrillos de madrugada, acompañados fugazmente por sus novias -que hacen una visita para dispensar algún beso rápido que haga más soportable el desfilar de vampiros estimulados por bebidas espirituosas- , sus pizzas de campaña recién hechas, incluso, si uno apura, alguna lata de cerveza más o menos fría, se nos presenta como el nuevo hito de la postmodernidad urbana. A la altura de esos míticos “drugstore” de la movida que aparecen en las canciones de los Burning, como las cafeterías de los cuadros de Edward Hooper, Zaragoza tiene por fin un espacio donde refugiarse de la lluvia pesada (o de los terremotos, que después del temblor de la semana pasada uno ya no sabe qué pensar) que está a punto de caernos encima.


Columna aparecida en el Heraldo de Aragón de 14 de abril de 2011

Reseña de Los días desierto de Abraham Boba (Limbostarr 2011)







Soy y seré fan siempre de Abraham Boba, canciones como “Las hermanas Sánchez” o “Hagamos algo antes de morir” han sido parte de mis días durante mucho tiempo. También la historia de la chica que envolvía regalos en hojas de El País o el desierto que separaba un amor del Amor con mayúsculas. Así que esperaba con ansiedad (la misma que le dedico a Leonard Cohen o Fito Páez) la nueva entrega del pianista más elegante de España. Por fin llega a mis manos en vinilo (y cd de regalo dentro) de Los Días Desierto, la tercera entrega de Abraham Boba. Y escucho, recapacito, vuelvo a escuchar y incluso comparo mitologías con otro seguidor de Boba, como es el pintor Luis Díez. Ambos coincidimos que el disco sorprende y exige. Madurado a través de los meses y grabado en el tiempo que Boba ha tenido libre (recordemos que su teclado y acordeón han dado brillo a las últimas grabaciones y giras de Nacho Vegas o Julio de la Rosa), Los días desierto se ha grabado en Zaragoza, en los estudios El Cariño y cuenta entre el plantel de músicos con el aragonés Eduardo Baos (miembro de la mítica banda El Polaco y actualmente bajista de Tachenko), además de con el batería Pablo Magariños, ya habitual en las grabaciones de Boba y Álvaro Segovia en guitarras. Basura madura abre el LP, un tema árido, del blanco que trae el olvido, abiertamente urbano, pero que juega con la lírica de la habitación cerrada y que sirve como declaración de intenciones para el disco, el siguiente tema Podría haber sido peor, crece con los coros (de lo mejor del disco, los distintos juegos vocales tras los que encontramos a Ana Galletero o Raúl Pastor), la soledad en la contemplación de los recuerdos. Cosas que duelen es el primer gran corte del disco, juegos semánticos efectivos a base de arreglos de vodevil y Fin de año tiene uno de esos versos matadores “Llevo un año ganando tiempo para perderlo”, con coros y palmas alimenticios. El cierre de la cara A llega con El hombre perdido, una estampa de bolero, levísima que crece con el carisma literario de Boba y la belleza acústica que amalgama teclas, batería y voces. La cara b se abre con Como en Hollywood, un guiño cómplice a los mitos, a los lugares imposibles, al material del que están hechos los sueños, piano bar a la manera de Aznavour, perezoso y noctámbulo, sube el nivel lúdico con Algunas verdades domésticas, casi una miniatura pop en las manos sabias de la banda. La canción cumbre del disco es sin duda Así se vive aquí, donde la capacidad narrativa de Abraham Boba es tan sugerente que uno lo coloca a la altura de los grandes (de los que hemos nombrado al principio, pero también del secreto tanguero noise de Moretti y sus Estelares o cuando Luis Alberto de Cuenca se hace letrista). Cuando el instrumental Los días desierto parece puntear el final, la capacidad épica de Boba vuelve a repuntar en una canción de esas que son tan emocionantes que duelen, Otra canción de amor, trepidante alegato al amor oscuro de brillante resolución.

Un disco nada complaciente, un disco que confirma la realidad privada de uno de los mejores compositores de canciones que hay ahora mismo en España. De nuevo, gracias, sinceramente, señor Boba.

Nuevo videoclip de Copiloto