jueves, 31 de marzo de 2011

Este sábado en la Ley Seca: Autumn Comets+The Fractal Sound


El sábado en La Ley Seca (C/Sevilla, 2) llegan los madrileños AUTUMN COMETS, presentando su nuevo disco, en el que han colaborado gente como Russian Red o Micah P.Hinson. Después de tocar el día de antes en el Palacio de la Música de Barcelona con Standstill aterrizan en Zaragoza para tocar en el mejor garito de la ciudad. Además estarán acompañados por The Fractal Sound, una banda de la tierra, muy prometedora. Todo por 5 euros. Organiza y coordina Arcade Producciones.

Espíritu Margot S02E25: Novedades vol 2

Una entrega más de las novedades que hemos acumulado estas últimas semanas en música aragonesa: el garage francoespañol de No truck Truckers (que tocan este viernes en la sala López), también este viernes se presenta en la Ley Seca la nueva grabación de Sheriff, el proyecto de Jordi y Javi de Bronski y Carlos StereAnt, un ejercicio de estilo que remite a la música de los noventa. Entrevistamos a Manu, de La Gaceta del Piamonte, un fanzine que ha coordinado una muestra de bandas jóvenes aragonesas bajo el paraguas del Festival Ponte En Solfa y cerramos con la colaboración entre Shuarma y el grupo Volador, incluida en la reedición que Warner ha hecho del último LP de la banda zaragozana, El Largo Viaje. Todo ello en Comunidad Sonora, de Aragón Radio.

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domingo, 27 de marzo de 2011

Las inmensas preguntas: una parte de mi vida junto a Nacho Vegas


El próximo viernes Nacho Vegas actúa en la Sala Oasis

la ilustración, claro, es de Luis Díez


La primera vez fue gracias a Patricia. En el silencio de una habitación llena, químicamente pura, escuché Actos Inexplicables. Nacho Vegas le daba lustre la canción de autor en España, llevándola al lado eléctrico y rockero que necesitaba, narcótico y tendencioso, en los lugares comunes de lo oscuro. Soy uno de los poseedores del EP compartido con Aroah, “Seis canciones desde el norte”donde Barry Gifford surgía en toda su plenitud, después de Miss Carrousel llegaba Baby Cat Face. Lo vi tocar en esa primera gira en La Casa del Loco, fascinado por su narrativa, por su actitud hierática y trascendental. Supongo que eran otros tiempos, atiborrado de malditismo, tú y yo.

Esperábamos a Nacho Vegas, quería saciarnos de vida al límite, estúpidos prototipos de alcóholicos, fanzineros con vocación de funcionarios. En el número 8 del Confesiones de Margot Alberto Navajas firmaba una entrevista con él, acababa de aparecer Miedo al zumbido de los mosquitos, teníamos entre manos el Cajas de Música difíciles de parar (aún guardo las copias que me grabó Daniel Lisbona, entregadas en una noche cuando el Pibe Daniel estaba tras los platos de la Alice Kyteler), el disco excesivo, al que no le falta nada, la tóxica En el jardín de la duermevela, la planetera Tu nuevo humidificador (cientos de mixtapes grabadas con ese tema, recopilatorios de distinto pelaje emocional, valía para cualquier pretensión vital), La Plaza de la Soledá (la leyenda del poeta David González negando las partes más sórdidas de las esquinas de Gijón), En la Sed Mortal, Mark Spitz (todos esperábamos la caída inexistente de un ídolo de la natación), Gang-Bang (la canción con la que Bunbury les abrió los ojos a sus fans y convirtió a Vegas en uno más del Freak Show).

Tuvo Nacho Vegas el buen gusto de hacer una versión en directo de El Niño Gusano en aquel festival extremeño que permitió ver a los Sergios junto a Perruca (y Ricardo Vicente en el bajo) juntos en un escenario. Montó El Rayo Cae, recuerdo escuchar ese tema en el Bacharach junto a Algora. La canción favorita de Sergio, la que nadie se atrevió a revistar en el Pana, pijama, lana.

Mil veces he tratado de escribir poemas escuchando la larguísima salmodia de Canción desde palacio número 7 que aparecía en el EP de Canciones desde Palacio. Recuerdo escuchar también La Canción de Isabel mientras trabajaba en una fábrica de cajas. Recuerdo a Nacho Vegas haciendo su versión particular en el Homenaje a Bambino (años después lo solucionaría junto a Enrique Bunbury, en la revisión de Bravo)

En mi primera casa, junto a Luis Díez, explicándome que la portada de “El hombre que casi conoció a Michi Panero” era una mezcla de una película de Sinatra y retazos de “El Desencanto”. Hace unos pocas semanas volvía a escuchar el tema junto a Ángel Guinda, él conoció a Michi Panero. Bueno, y la versión apócrifa que aparecía en Nada mejor para esta noche, que luego se llamó Y los recibo en batín y que, cerrando el círculo, interpreta en directo Luis Cebrián (“El Frank Sinatra aragonés”).

Desparezca aquí es mi LP favorito, me gusta que usase una frase de Brett Easton Ellis (y que año después, en casa de Félix Romeo, los dos coincidiéramos en la capacidad transgeneracional del libro Menos que cero), “Ella me confundió con otra persona” era el bajón de las pastillas naranjas (las que te encendían los ojos y el corazón), “Nuevos planes, idénticas estrategias”o “Perdimos el control”. Un single perfecto y las demás tan bellas que casi dolía cada vez que las escuchabas. Esto no es una salida, comprado en vinilo y con una portada que remitía a “El Resplandor”, con esa joyita rumbera, “Mi marylin particular”. Nunca he tenido suficiente dinero como para comprarme las ediciones en vinilo, ni siquiera todos los discos en Cd...atesoro EP´s porque sin ellos mi vida sería mucho más aburrida.

Los dos siguientes discos, el excesivo “El tiempo de las cerezas” junto a Bunbury, en el que el asturiano gana por KO al zaragozano. Qué le vamos a hacer, Enrique, te atreviste y las cosas se te fueron de las manos. Escuchando junto a Antonio Estación un millón de veces Días Estraños...y cuando dejamos de contar, seguimos poniéndola una y otra vez. Caminando por un parque de Berlín, junto a Pablo Malatesta, los dos callados, buscando ángeles en silencio, yo llevaba en los cascos Secretos y mentiras, escuchaba Va a empezar a llover y sabía que nuestro amor estaba terminado. Y cuando nos dijeron que grabarías un disco con la Rosenvinge y cuando lo grabaste y escuché por primera vez Me he perdido supe que habías vuelto a acertar. Después estuve en la Sala Oasis y cuando hicistéis “Días grandes de Teresa”, mi canción favorita de los Subterráneos, con esa sonoridad mercurial, sobrevolaba Dylan dándonos la absolución.

La vuelta, como siempre, magnífica, El manifiesto desastre, vilipendiado por la crítica...y la de veces que hemos masticado “lo has vuelto a hacer mal, muy mal”, o esa maravilla que es Lole y Bolan, con la cita a Homer Simpson incluida. ¿Qué más queréis? Al final sólo nos queda Morir o Matar. Y encima tenías a Abraham Boba en la banda. El Género Bobo es irregular, qué le vamos a hacer o es que las bromas asesinas han terminado por hoy, habría que preguntárselo a los dioses. Eso sí, la portada de Luis Díez era como un sueño cumplido.

Ahora llega La zona sucia, con un inmenso single, La Gran Broma Final, con Perplejidad, que tiene reutiliza la lírica apocalíptica de habitación del maestro Cohen para elevar el tono lúdico al final, Incendios, narración de los días extraños que nos acompañan, la deliciosa Reloj sin manecillas (la química que justifica nuestra existencia), el estribillo perfecto extraído del Cantábrico. No veo la sonrisa por ningún sitio, Cosas que no hay que contar, como si fuera una estampa extraída de una película primeriza de los Hermanos Cohen. La sangre más fácil es la que uno derrama. Este viernes en la Sala Oasis. Espero que nos volvamos a ver, son muchos años.

viernes, 25 de marzo de 2011

Octavillas pop en A vivir Aragón de Miguel Mena: Perico Fernández y canciones de domingo

Suena Morrissey, Caterina Caselli, Velvet Underground y Gelu. Hablamos (más Mena y Antón Castro que casi no me dejan meter baza) del libro Perico Fernández que estás en los cielos y de las canciones del domingo. Descargar aquí

Presentación de Vampiros y zombies posmodernos de Jorge Martínez Lucena


El próximo martes 5 de Abril presento el libro Vampiros y zombies posmodernos de Jorge Martínez Lucena en el Fórum de la FNAC. Yo creo que estoy preparado, ¿no? llevo armándome para la noche de la ruptura (y después...) mucho tiempo. Un lujo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Vinos Chueca, otro rincón perdido del paraíso.

Acabo de volver de Vinos Chueca. Estoy contento, sonriente a pesar de la lluvia que agarra el otoño como si no quisiera dejarlo escapar. Estoy contento porque los rincones agradables, los pequeños espacios donde la poesía y las guitarras tienen sitio, donde la gente es amable y cariñosa, son un bien precioso que te hace la vida más llevadera. Porque he reído con mi amigo Juan Luis a la ida y a la vuelta, porque la voracidad imaginativa de David Giménez no tiene fin y es generoso como solo pueden ser los que no tienen nada porque lo han dado todo, porque Valtueña y Marisa han venido, porque Roberto nos ha tratado de maravilla, Juan Luis cada día canta mejor (y toca también mejor), porque la lírica de El Gran Bob me ha fascinado, porque ha cantado una de Leonard Cohen, de esas en las que las telarañas del amor sostienen el mundo, porque al final he hablado de Perico Fernández, pero también de mi padre, de los recuerdos, de la familia, de la nostalgia como combustible no contaminante, del Parsifal, El Astorga´s y esta ciudad que amo porque vosotros (y ya sabéis quién sois, vivís en ella). Y por que se ha tocado una versión el Gran Bob de "Fuera de combate" que ha temblado el misterio. Let´s groove a la vida.

Crónica de Lijas en la Ley Seca


La poesía del vampiro Javier Carnicer, los mantras del duende Justo Bagüeste, las imágenes hipnóticas de Orencio Boix, ingredientes de una mixtura que tiene mucho de alquímico. Lijas se presentó en una Ley Seca en la que convivían artistas, escritores, fanáticos del spoken word y analógicos y postmodernos de distintos pelajes. Rock recitado sostenido por saxofones, por samplers imposibles, por caminos indiscretos en blanco y negro. Las voces de las mujeres invisibles servían de alimento a los sueños, demasiado tiempo, demasiado bien. Barajando los temas originales hasta alcanzar una amalgama sincrética, de club nocturno, de respiración entrecortada, de picadura de serpiente. Flor de ceniza, la oda al penúltimo piel roja, sonó chirriantemente tóxica, el panegírico al penúltimo ángel de Bajo continuo (más cerca del purgatorio que de la tierra rojiza), el despertar de la pesadilla al ritmo de cuchillos y cristales que es Dominio, El Lamento del Misántropo, santo cáliz inesperado para todos los chupasangres o el aura narcótica de Soñador Insomne, como un opiáceo de rimas, Lijas seduce a la vida con la sombra de la muerte. Al final, cuando la cocina del alma ordena el cierre, el blues del suicida, lanzándose al mar y encontrando un tesoro, vencidos por las sirenas, nos dimos cuenta de que habíamos recibido un corazón de plomo con el que fabricar nuestros pensamientos.

Foto de José Vizcaíno