viernes, 6 de mayo de 2011

Presentación en Madrid del libro Poetas en los Jacintos



Libro en el que participamos Ana Lacarta y un servidor y al que nos invitó a participar el Koala Lucas Rodríguez. Mañana en los Jacintos

miércoles, 4 de mayo de 2011

Espíritu de Margot s02e30: Abraham Boba

Ayer tuvimos en el programa a Abraham Boba, el autor de Los Días Desierto (Limbostarr, 2011), el tercer LP de su carrera en solitario. Un disco inmenso, lleno de arreglos clásicos pero a la vez novedosos en la escena alternativo y autor de algunas de las mejores letras que se han podido escuchar en estos últimos años. El disco, además, ha sido grabado en los zaragozanos estudios El Cariño, con la ayuda de Eduardo Baos (El Polaco, Tachenko), lo que lo enraiza todavía más con la escena aragonesa. El próximo domingo estará presentando sus canciones en la Lata de Bombillas. Merece mucho la pena.


martes, 3 de mayo de 2011

El inicio, el desencanto y el círculo de confianza de Copiloto (GELMAR, 2011)


Llega por fin a nuestras manos el tercer LP de Copiloto (cuarta referencia si tenemos en cuanta el Ignatius EP), sin duda su mejor disco a nivel de producción y arreglos, exigente en los detalles y cuidado en las formas, donde las guitarras y los pianos conviven en la frecuencia natural que lleva años generando los modos del pop anglosajón. Un disco de clara herencia Beatle, pero donde también las costuras remiten a los Beach Boys más orquestales o puntuales incursiones en la psicodelia más lírica. Canciones notables (Salvar el Día y el Modelo de Watson y Crick, sobresalientes) que vuelven a remitir a la madurez generacional y la neblinosa perspectiva que nos trae el mañana. Se abre con Prêt à Porter, las trompetas que abren un mundo, el de Copiloto, que no se amilana frente a las revueltas populares de la electricidad. El piano sostén de Dotes innatas, un texto donde se condensa la madurez y las nuevas preguntas que nos llegan con la edad. Sorprende el guiño a los grandes del piano rioplatense (sobre todo Fito Páez y su filia por las cuerdas bien tocadas del Circo Beat). Se lo tengo que decir, un punto más macarra, más mancuniano, es una canción de electricidad que alaba las percusiones y el sitar con el que Rafa Domínguez adereza el tema mientras los coros crecen (de nuevo, un excelente trabajo en las voces). Lista de convocados es un tema muy Lennon, que Copiloto estrenó el pasado verano, parapetado tras el piano, un juego literario de metáforas futbolísticas para hablar de la vida, simplemente. Con Salvar el día vuelve el auténtico sonido Copiloto, fresco pero con un punto melancólico, es una de sustentos fundamentales del LP, como el siguiente, El modelo de Watson y Crick, single de adelanto del disco, donde todos los componentes del universo Copiloto bullen hasta darnos lo que estábamos esperando: una canción perfecta. Ayuda internacional tiene el poso narcótico de la poesía junto al vodevil que le otorga la tuba, una canción de mañana de viernes, cuando no queda nada para las vacaciones, dos contra el mundo, ya sabíamos que al final esto nos iba a pasar. SP con la voz a lo Françoise Hardy de Ana Muñoz, puntea las cuerdas con la suavidad del despertar de la siesta, arreglada a base de pisadas sobre hojas secas y pinceladas de sintetizador. Canción confesional, Que tu suelo se mueva, mordisqueando las horas esperando la vuelta de la tormenta eléctrica. Direcciones y flechas mira hacia los noventa españoles, los de La Granja y otros grupos olvidados, saboreando el juego de banda de los excelentes músicos que acompañan a Javier Almazán en el Círculo de Confianza (Jorge en bajo, Javi en batería y Pozo en solista). Toca terminar, Ya me conoces, el Almazán que ve pasar la modernidad y sólo espera que alguien diga, es tiempo de volver con quien quiero, no me hace falta mucho más que un piano y un par de sonrisas.

domingo, 1 de mayo de 2011

Miqui Puig en el Jarvis (30 de Abril de 2011)


Los militantes que el pasado sábado acudimos a la sala Jarvis para ver a Miqui Puig en formato íntimo disfrutamos de uno de los más bellos conciertos que se han podido ver en Zaragoza en los últimos años. Ni más ni menos. Miqui Puig, acompañado a la guitarra eléctrica limpia y los coros de Marc Botey (preciso en el sostén melódico), amasó un repertorio basado en sus dos primeros discos solistas, Casualidades y Miope, más temas rescatados de esa maravilla pop que es el último disco de Los Sencillos, Colección de Favoritas, junto a versiones y temas nuevos. Jugando a falso cantautor (¿Qué hay que hacer para pasar la oposición, Miqui? Escribir letras poéticas, de verdad, cotidianas, en las que uno puede vivir para siempre, lo tenemos, también embelesar a un auditorio con instrumentación mínima, aprobado también), abrió el recital con un tema nuevo, en catalán, de maduros elegantes, airados, VOS TROVABA A FALTAR, delicada, como lanzar un anillo de compromiso al mar y esperar que nadie se dé cuenta, después, Miqui contra el mundo, del Miope, con el guiño a Kiko Amat incluido, Miqui Puig frasea los versos tristes como nadie, los chicos siempre están esperando para comenzar a tocar. La primera versión del concierto fue una ralentizada visita al Bagdad que cantaban los Negativos (pueden ustedes disfrutarla en el Barcelona EP del antiguo Conjunto Eléctrico), supervivencia de base para las ciudades devoradas por la especulación emocional. ¿Te acuerdas cuando salía de tu casa a las nueve de la mañana y todo era blanco? Mis amigos preguntaban por ti y yo sólo me encogía de hombros, como si todas las Casualidades del mundo se juntaran de madrugada. El panteón pop de Miqui Puig es uno de los más exquisitos de España, dedicarle un tema a una chica que parecía Sandie Shaw (como una canción de los Smiths, como todas las canciones de los Smiths, desde Hand in globe al guiño final, ya lo decía Sergio Algora, Algunas chicas son mejores que otras), parques donde intercambiar cintas de 90 y viejos fanzines mientras las faldas cortas y las melenas nouvelle vague daban sentido a la palabra primavera. Hace unos años grabé un cd con las tres mejores canciones de la historia (cada día cambio, algunas siguen, otras no), la cuarta fue Revival, porque la línea de autobús Zaragoza-Barcelona se hacía más corta escuchando esas canción. Los antiguos clubs, las parejas de amigos que se casan, que tienen hijos, que te preguntan, ¿sigues coleccionando tebeos?, mira, todo va y viene. Miqui bromeó con el siguiente tema, escrito antes de la explosión de la burbuja, Tipo Loft (que en la versión en disco llevaba la voz nocturna y aginebrada de Diego Vasallo), no todo el mundo es capaz de utilizar a Truffaut para dibujar la polaroid del estribillo. Si fuera eso verdad, Miqui, lo de las chicas y el buen corazón, ya no escribiríamos canciones. Casi con arreglos de nana llegó una de esas canciones de entresemana, una canción subversiva contra la monotonía, ella se eleva ligeramente sobre las puntas de sus zapatillas y sabes que el momento ha llegado, La puta canción de amor en la que el chico gana. Polvos de talco, felicidad sintética, el disco no cotiza en bolsa, El Sirviente, la canción desesperada, la canción del sábado por la mañana, naranjas y té, tostadas y prensa, flores de televisión, te esperaré despierto (de momento). El segundo tema, muy Miqui, claro, Miquel a l'accés 14 de Mishima, sobre el amor casual en las puertas de un gran estadio. Miqui, amigo de sus amigos, generoso hasta el delirio, bajó del escenario y cantó sin miedo a pleno pulmón, la canción del chico que mira, del que desea lo mejor aunque no le quede ni una migaja de felicidad para él, quizá, lo único que resta es buscarse un cuarto pequeño en Londres y esperar que el mundo se olvide de ti. Todos sabemos que ahora mismo sólo una canción puede termirar un concierto de Miqui Puig, Drama, claro, más memorias de Barcelona, de las calles saturadas, de las vías recorridas en motocicletas mientras silbas canciones de Camilo Sesto o Los Salvajes, agarrado a la modernidad para poder algún día alcanzar la categoría de mito, uno se da cuenta de que los nombres de los garitos que salen en las canciones siempre terminan cerrados. Una más, Miqui, necesito sueños para aguntar la semana, vale, Octavio, te voy a contar la historia de un hotelito pequeño, junto a la costa, hace frío, claro, se llama Club Decadencia. Tenían cosas dulces y algo de champán. Allí fuimos felices, me sentía como el cantante de los Llopis en temporada baja mientras exploraba su cuerpo. No te cuento el final, ya sabes, todas las canciones terminan mal.

Y a dónde puede ir uno

Los astros del rock se han puesto de acuerdo y el próximo día 20 de mayo, viernes, en Zaragoza capital tenemos los siguientes conciertos: El Columpio asesino en La Casa del Loco, Lagartija Nick (y El Hombre Lento) en la sala López, Gabriel y vencerás en la Lata de Bombillas, Doctor Explosion en el Arena Rock y el Gran Puzzle Cózmico+Chimo Bayo en el Jarvis. Además del concierto de Niños del Brasil (y muchos grupos más). Yo, que trabajo hasta las 22h y me pierdo mi presentación en Huesca de Perico Fernández que estás en los cielos pensaba ir a EnBlanco en la Sala Zeta. Y eso que todos los demás me molan (y supongo que faltarán por programar El Poeta Eléctrico, La Ley Seca y la Campana de los Peridos...)

Futuras colaboraciones



Mientras definimos la nueva colección dentro de Comuniter, la colección Canto de Lupa, recapitulo algunas de las colaboraciones que he realizado en estos últimos meses: Primero el nuevo número de Vinalia Trippers dedicado a la ciencia ficción (Plan 9 desde el Espacio Exterior), también relatos en Beatitud y Simpatía por el relato. En breve aparecerán unos poemas míos en la primera antología de la editorial Origami, Nocturnos y un cuento de terror en el segundo número de Vinalia Trippers, Trippers from the crypt. También el número especial de la revista Ágora dedicada a la Militancia o el texto que escribí para Visiones de Zaragoza (y que, a pesar de la errata no corregida, se puede ver en el museo Camón Aznar de Zaragoza). Y preparando un relato para la antología que coordina Eduardo Boix, Accidentes geográficos. Y a ver si termino de corregir una colección de cuentos que tengo pendiente para la edición. Por lo menos tengo el título decidido que no lo tenía nada claro.