martes, 8 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Esta semana
Mañana martes, en Espíritu Margot de Comunidad Sonora, la segunda parte del especial sobre Juanjo Javierre (década del 2000, Nu Tempo, Ludotech, BSO, Primera Vuelta Completa...). El jueves estaré presentando en el ámbito cultural de El Corte Inglés el nuevo libro de Daniel Sancet Desechos de entretiempo. El viernes participo en un recital organizado por la AAdeEscritores en el Divino Amore, 15minutos de poemas (nuevos, clásicos y demás) sin música-me voy a sentir raro. Y el sábado Leo Camaleón vuelve a los platos: Bacharach a partir de las 23h.
viernes, 4 de marzo de 2011
Espíritu Margot s02e21: Luis Cebrián, el regreso
Volvió Luis Cebrián a Espíritu de Margot para hablarnos de sus múltiples proyectos, como músico (La Banda del Flaco, Louisiana, Experimentos in da notte), cómico especializado en canciones retro (Cebrián&GómezMilián), como pinchadiscos o través de su labor como programador de la Ley Seca (el próximo sábado: Orquesta Triste Diablo). Además, temas en acústico, Cebrián en estado puro (Mas Birras, Nubosidad Variable, Palito Ortega o U2). No se puede pedir mucho más: con todos ustedes: Luis Cebrián
De cifras
Cuatrocientos kilos de explosivos, son muchos kilos para que alguien esté de tregua. Casi parece un chiste del sobrevalorado Gila, si no fuera porque la miseria sangrienta no descansa y los que recibíamos el mote de agoreros volvemos a tener razón. Lamentable, cuatro millones setecientos ochenta mil parados y seguidos contando, como si la paz estuviera en las matemáticas, números que parecen generados al azar, como la publicidad del aumento de capacidad de un correo electrónico. A por el pleno empleo, como si no pasara nada. Ciento diez kilómetros por hora, alternativa propuesta por el ideólogo bombero que lleva demasiado tiempo asesorando a Zapatero con una sandez detrás de otra, propias de una república popular, de una república bananera. Es el modelo habitual socialista, en la búsqueda de la excelencia del proceso de la eliminación de moscas a base de proyectiles de cañón : veinte millones de bombillas de bajo consumo, la mortificación por la vuelta del apoyo nuclear, las subvencionadísimas energías solares que generaban sospechosos picos productivos con nocturnidad y alevosía. Gran Scala cancela el pago de ciento setenta y seis euros en cheques, parece que no habrá retiro dorado como “crooner" para Enrique Bunbury en el desierto de Monegros. Y hablando de jubilación dorada, en Andalucía un consejero de empleo –y es que, encima, consejero de empleo– es capaz de documentar su entrada en una empresa el mismo día que nace, atesorando de ese modo cincuenta y dos años de servicios prestados. Aún recuerdo los mítines de hace cinco lustros, en el sur, la gente enfebrecida, “colócanos a todos, Felipe”. Números sobre el papel, irreales, ajenos. Y el resto de los mortales, prestidigitadores de fin de mes, esperando que la cuenta corriente crezca. Eso sí, de manera renovadora y sostenible.
Columna aparecida en el Heraldo de Aragón de 3 de Marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
Reseña de El Colibrí Blanco de Esteban Gutiérrez Gómez (EH Editores)
Esteban Gutiérrez Gómez presenta su nuevo libro de relatos, El Colibrí Blanco, editado por EH Editores y que fue finalista del Premio Felipe Trigo de Narración corta 2008. El Colibrí Blanco son estampas cortas, breves, como salidas de un formato de cine arcaico, que se detiene en las imágenes y en ellas desbroza las emociones hasta conseguir que exhalen su vaho más puro. En una época corrupta, la que vivimos, donde los recuerdos amasan las historias, recluidas en una cinta magnética que parece no encontrar ahora su reproductor. Una pluma dura como la de Esteban, del salvajismo contenido que da el ser autodidacta, al borde del grito, atrapa a los personajes, los ambientes, los entresijos del tiempo en una narración breve, sin piedad, magnífica. Con el crujir de las hojas bajo las botas y hálito helado que enfermó durante años nuestros pueblos, como un amanuense dedicado, Esteban Gutiérrez da vida al carnicero, Antonio Menéndez Seoane, en un ambiente podrido de miedo, alcohol barato de destilación casera y mucha incertidumbre. Un libro escalofriante, que desmenuza la realidad y la memoria con pulso firme.
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