sábado, 1 de enero de 2011

El año del pánico (segunda parte)


Mirando el reloj, la arena se nos escapa entre los dedos, los pragmáticos dirán: nada cambia en realidad. Bueno, a mí me gusta comerme las uvas con mi familia y que el primer beso de año nuevo me lo dé mi madre, un sentimental, sin más. La semana pasada prometí ponerme la sonrisa y teclear algunas de las satisfacciones que nos ha traído el 2010. Seguro, que si escarbamos un poco y le damos ritmo de rumba nos queda una buena canción: los amigos que se casaron y siguen felices, los que han tenido un bebé que es el más guapo del mundo, la Militancia que adora los buenos tebeos y los discos que nos hacen bailar, visitar museos de arte contemporáneo sin entender nada pero con la mejor de las compañías, las estaciones de tren con calefacción incorporada, o el gol de Iniesta un día que el cielo, como en los tebeos de Asterix, parecía que fuera a caérsenos encima. Por fin he podido hacer público que el político Modesto Lobón es clavado a Leonard Cohen, me he reconciliado con los vinos aragoneses gracias a mi amigo Miguel Mena y su incansable afán por las raíces. Además me he sacado de la cabeza las repetitivas calles de Zaragoza para paladear otros lugares de la geografía aragonesa: Ejea de los Caballeros y sus revoltosos chavales de la ESO (y sus profesores, en la rueda infinita de la interinidad), Andorra y su puerta de los vientos, Ateca, el pueblo que lleva milenios oliendo a Huesitos o Teruel, donde los poetas sobreviven a pesar de marcar siempre las mínimas en el termómetro. No se me olvida la Huesca del Periferias y y sus noches de los jueves en buena compañía claro. Hay single nuevo de Copiloto y Ángel Guinda, un año más ducados entre los dientes, ha podido ver la penúltima ola rompiéndose en las playas del Ebro. Mañana, después de las campanadas, no olviden abrazarse a sus seres queridos y piensen: es el primer día del resto de mi vida. Yo brindaré por ustedes.
Columna aparecida en el Heraldo de Aragón de 30 de Diciembre de 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

reseña del nuevo single de Copiloto: El modelo de Watson y Crick


Tener un single de adelanto en las manos, con su cara B inédita, los créditos de una grabación de ebanista...no hay placer mayor. Copiloto adelanta su próximo LP, El Inicio, el Desencanto y el Círculo de confianza con una canción redonda, El Modelo de Watson y Crick: voces empastadas hasta rozar el vodevil, el piano sosteniendo la melodía mientras la canción crece como una cinta de Moebius, sixties lúcidos, guiños a las latas y las bombillas, también al hombre en la luna, y una banda que sigue la jugada hasta el final, solvente y compremetida. El que aquí firma estaba asustado por el exceso de teclas, de blancas y negras, pero la capacidad como compositor de Javier Almazán ha alcanzado un nuevo estadio, de una riqueza sobresaliente y que sorprenderá a más de uno.


La cara b, una miniatura de ukelele de esas con las que Copiloto nos regala de vez en cuando: Hoy parece que no estoy muy por la labor de acabar con esto. Ukelele y percusión, juegos vocales de alta escuela, menos de un minuto y medio, la canción perezosa que nos hará sonreír.


Salivando nos dejas, Copiloto.

sábado, 25 de diciembre de 2010


Regalicos de Nochebuena...(gracias mamá)



Los regalos de mi abuela y de mi tía Lola: Santos que yo te pinte de Julián Rodríguez, La cámara oscura de Georges Perec (traducida por Mercedes Cebrián, la que hace cumplir los sueños a la vuelta de Granada), Un tiempo libre de Juan Marqués, Poemas (1962-1969) de Pere Gimferrer, La cacería salvaje de Hellboy (Mike Mignola) y un par de números de Walking Dead que me faltaban...

Lo mejor del año 2010 en literatura aragonesa


Este año he leído poca literatura aragonesa, no sé si es bueno o malo, no sé si es una cuestión de ciclo o de apertura, así que no me puedo poner a hacer un listado absurdo con cuatro o cinco referencias, eso sí, me han gustado bastante: Diez pequeños indios de Sherman Alexie (Xordica), Últimas jornadas en el paraíso de Eduardo Boix (Eclipsados), Cuaderno de la Sal de Carmen Beltrán (Los Libros del Señor James), Jóvenes y guapos de Aloma Rodríguez (Xordica), Calderilla de Raúl García (Eclipsados), los poemas inéditos de Manuel Vilas en Amor (Visor), La noche del armadillo de Ana Lacarta (Cartonerita niña bonita), Yin (Olifante), Fall River de John Cheever (Tropo Ediciones), De parte de marte de José Luis Esteban (Teatrola), Mangueras rojas y azules (Los Libros del Imperdible), Nos vamos de este mundo de Grassa-Toro (Teatrola), Tratado sobre la oscuridad de Antonio Romeo (Hobokin)...y ayer me regalaron Un tiempo libre de Juan Marqués (La Veleta), aunque es de hace dos años.

y todos los que hemos publicado este año en Comuniter: tanto con Voces de Margot como en Resurrección (Ortiz Albero, Juan Luis Saldaña, Christian Peribáñez, Carmen Ruiz Fleta, Lucas Rodríguez y Magdalena Lasala).

Y la ilusión que ha sido aparecer en libros como Simpatía por el relato (Editorial Drakul), Plan 9 (Vinalia Trippers) o la próxima aparición de Nocturnos (Origami) y Beatitud (Baladí)

viernes, 24 de diciembre de 2010

Teóricamente imperfecta de Domador (King of Patio, 2010)



Después de una serie de maquetas sobresalientes, un primer LP ligeramente fallido y un directo donde la experimentación, el pop y la literatura pánica se mezclaban en perfecta simbiosis, a Domador sólo les quedaba la electrónica. Espera, para un segundo, rebobina, eso es... por qué no dices la verdad (¿Que yo también quiero ser importante? No, eso no...). La verdad en este tiempo es algo relativo, como el concepto de canción, empiezo a pensar que a la electrónica ya sólo les queda Domador. Teóricamente imperfecta (disco del año en la música aragonesa 2010 según Espíritu Margot) se abre con una canción absoluta, Nuevos experimentos con la muerte, donde la imaginaría de los Niños del Brasil consigue que el tecnopop resulte auténtico. La postmodernidad exige autorreferencias y reciclaje, entre la basura digital encontrarás las últimas crónicas de los Hombres Farolas. Los Invertebrados es la máquina nova cociendo a fuego lento los sueños más ácidos de William S. Burroughs. Pop pánico pasado por secuenciadores, Dawn of the dead (canciones sobre helicópteros en el apocalipsis zombie) películas de serie zeta japonesas, un número perdido de Planetary, proclamas para una revolución que ya ha terminado y de la que no hay reseña alguna en los libros de historia, instrumentales de relleno, ruido de fondo en un televisor analógico, arreglos compuestos con un teléfono móvil de segunda generación (has escuchado Chica calva, chica feliz, todo el mundo dice que es su single), La tercera guerra mundial sigue la escualidad lírica de De Vito para proclamar que la verdad está en lo repetitivo y Be caos iterará hasta que arrastramos nuestras neuronas epilépticas al siguiente motel (allí un instrumental sin título balbucea versos paganos). Abre el interfase y recibirás cinco minutos de descargas para terminar, Cabeus o como abrir la caja del diablo sin instrucciones.