lunes, 13 de junio de 2011

Unas palabras sobre Termonuclear de Coque Malla



El nuevo disco en solitario de Coque Malla, Termonuclear, nos trae el lado más íntimo del antiguo líder de los Ronaldos. Con voluntad acústica, el LP nos trae un conjunto de canciones con letras muy cuidadas, en la que nos sorprenden nuevos estilos aparentemente alejados de la fibra stoniana de Coque Malla: amagos de spoken word, café cantante o miniaturas reflexivas. Un disco magnífico de un compositor dotado, que unido a la potencia eléctrica de su directo hacen de la presentación de Termonuclear el próximo viernes 17 de Junio en La Casa del Loco una cita ineludible.

domingo, 12 de junio de 2011

Recital de Carmen Ruiz Fleta, Lucas Rodríguez y Octavio Gómez Milián en el Café Libertad (Madrid) próximo viernes 17 de Junio



Organizado por la editorial Olifante, Comuniter y Confesiones de Margot recital en Madrid con las voces de Carmen Ruiz Fleta (presentando Polaroid de Editorial Olifante), Lucas Rodríguez (con El Imperio del CO2 de Resurrección) y Octavio Gómez Milián (con Perico Fernández que estás en los cielos, colección & de Libros del(a) Imperdible)

el próximo viernes 17 de Junio en el Café Libertad (Libertad 8)
a las 19:30h

Metro: Chueca y Banco de España
MADRID


El cartel es de Víctor Montalbán

sábado, 11 de junio de 2011

Crónica de Alguerofilias en Jai Alai (10 de Junio de 2011)



El pasado viernes 10 de Junio se realizó un merecido homenaje al desaparecido compositor español Augusto Algueró dentro de la programación del Festival Internacional de Cine de Huesca. Un supercombo de músicos oscenses capitaneados por Javier Aquilué (Kiev cuando nieva) revisó el cancionero de uno de los músicos más influyentes del pop español de los últimos cuarenta años. Hubo tiempo para todo, bandas sonoras de películas oscuras, yeyé de manual o material escrito para las mejores gargantas de los crooners patrios: el comienzo, un arrebato de lounge bailable, Ballet para un árbitro malo, un trepidante instrumental que sirvió para engrasar los instrumentos de Alguerofilia, a continuación, dos temas mágicos, de esos que solo las chicas con falda a juego con las luces son capaces de interpretar con salvajismo contenido de nouvelle vague: Muy cerca de ti (que aparecía como tema principal en Zambo y yo, la película que consagró a Ana Belén como niña prodigio), pero que se llevó al terreno más garajero de los Pegamoides, Celia Vázquez, sobrada de voz, precisa en la apertura para dejar paso frente al micrófono a Laura Muro (cantante de Lucca)que emulando a una Marisol postmoderna, más cerca de Deborah Harry que de Russian Red, se lanzó a cantar Me conformo (un tema que Gelu y TNT habían llevado a lo eléctrico después de que apareciera en “La Moderna cenicienta”). Era el momento para la primera intervención de Anxon Corcuera, de Kiev cuando nieva, para que la banda se lanzara hacia el camino americano más bucólico y Oh Toni!, de “Marisol rumbo a Río”, siguió aumentando el ritmo del concierto. Todos tenemos alguna amiga a la que sus padres (progres, como Dios manda) bautizaron Penélope por el tema de Serrat, con música de Algueró, claro. La voz pánica de Chema Barrio, de Domador, ralentizó una historia cotidiana de contemplación y sugerencia. El concierto se ponía sabroso, pleno de groove, era el momento para el dandy del ritmo, como siempre, impecable en imagen e interpretación, Raúl Usieto aka Pecker, subió al escenario para hacer suya Bossa Nova (uno de esos temas que se te quedan en la cabeza, de estribillo adhesivo, que aparecía también en el largometraje “Marisol rumbo a Río) y en el que las texturas surgidas de los habilidosos dedos de Antonio Romeo (de Domador), sirvieron como especia perfecta. Llega uno de los instantes más esperados, la primera incursión en el cancionero de Nino Bravo: un hit atemporal, Noelia, para el que un grande, Juanjo Javierre (de Mestizos y Soul Mondo), acordeón en mano, demostrara que el eclecticismo que siempre ha caracterizado al compositor oscense iba a cobrarse una nueva muesca. Y de crooner a crooner, esta vez un tema de Jaime Morey con el que respresentó a España en el festival de Eurovisión del año 1972 (sí, el mismo en el que se publicó el Ziggy Stardust de Bowie, entonces sí que se hacían buenas canciones), Amanece, era el turno para que Javier Almazán escapara por un momento de las influencias anglosajonas de Copiloto para convertirse durante unos minutos en un elegante intérprete a la orilla del Mediterráneo. Y con ellos empezó todo, Los 3 Carinos, historia del pop aragonés, fueron recordados por las voces conjuntas de Javier Aquilué y Antxon Corcuera tal y como habían sido revisitados unos meses antes en la presentación de Los chicos de provincias somos así (el documental de Orencio Boix sobre el pop oscense). Augusto Algueró, omnipresente en aquella época, había sido arreglista de los 3 Carino. Un tema muy coreado, sobre todo por la vuelta de Antxon al escenario, convertido en una especie de mito erótico indie para las jóvenes de la s primeras filas. Pero lo que el público quería era más yeyé, más temperatura e incendio y para eso nada mejor que devolver al escenario a Laura Muro y que la vocalista de Lucca hiciera una incursión en Amor bajo cero para dejar paso al segundo valiente de la noche, Fher de Plasma, que se transmutó en el Nino Bravo de Te quiero, te quiero, jaleando al respetable y escapando de lo hierático en una interpretación sobresaliente. Coreada en todas las fiestas, imprescindible en cualquier guateque que se precie, no podía faltar en el repertorio La Chica Yeyé, así que Celia Vázquez agarró el micrófono y dio una lección de cómo hay que cantar un clásico para éxtasis de carrozas, modernas y demás fauna (a esas alturas de concierto, completamente entrega, por supuesto). El cierre, como no podía ser de otra manera, para Tómbola, con todos los vocalistas sobre el escenario, en una improvisada jam que sirvió para presentar a los miembros de Alguerofilia: en la sección rítmica, Carlos Aquilué (Kiev cuando nieva y Will Spector and The Fatus), preciso e imaginativo tras los parches y Alejandro “El Chino” Villacampa (SCR y Lucca), mostrándonos sus dedos manchados de negro funk tras pulsar con maestría sus cinco cuerdas de la guitarra baja. En el teclado, Sergio Marqueta, pulcro y resolutivo en el acompañamiento, una sección de metales fundamental en los arreglos de un repertorio magnífico, Sergio Laita en trompeta, Roberto Laita en trombón y liderando al trío, el mago Justo Bagüeste, curtido en mil batallas (del ruidismo a la experimentación pasando por la opereta) y claro, en las guitarras, dos generaciones unidas por el amor a la música pop: Javier Aquilué Sr y Javier Aquilué jr, electricidad, mandolina y banjo. Un trabajo magnífico el de Alguerofilias, perfectamente punteado desde las proyecciones de Héctor de la Puente que aportaron un sustento visual fundamental (¡Valerio Lazarov que estás en los cielos, vuelve!).




A continuación, una estrella, deslumbrando con el reflejo de sus vinilos: Paco Clavel dj, micrófono en ristre, gusto consumado, entre retro y petardo, pero sobre todo, divertido.




A ver con qué nos sorprenden el año que viene...






La foto de casi todos los participantes es de Jesús Moreno en los camerinos de la Jai Alai

Alguerofilias

El próximo viernes se celebra en Huesca un concierto muy especial: Alguerofilias, un tributo a las canciones de Augusto Algueró, incluido dentro de la programación del Festival de Cine de Huesca. Un combo de artistas oscenses capitaneados por el ínclito Javier Aquilué revisarán las canciones del compositor, popularizadas en las voces de Nino Bravo, Serrat o las deliciosas chicas ye-yé (Gelu, Marisol y, claro, Conchita Velasco). Con la muerte de Algueró, Mariano García recuperó de la hemeroteca la noticia de su boda zaragozana con la divina Carmen Sevilla y cómo la gente de los pueblos salían al encuentro de la pareja para felicitarles. Más allá de la parte folklórica y retro, Augusto Algueró representa como nadie el talento pop en España, talento de traje elegante y martini bien servido, de una España que se desperezaba en plena eclosión del Desarrollismo. Pienso en Algueró y sus gafas negras y en Adolfo Santiesteban, quizá más ácido, frente al piano, postulándose a la presidencia de la buena vida mucho antes que Sr.Chinarro. Pienso en los grandes compositores que evitaban la contracultura para componer tonadas inmortales: Antonio Carlos Jobim cantándoles a las chicas de la playa de Ipanema en el Brasil, Burt Bacharach responsable de uno de los cancioneros más fabulosos del mundo anglosajón o incluso, y éste más maldito, Sergé Gainsbourg escribiendo tonadas lúbricas para todas las actrices de la nueva ola en el país vecino. O rebuscar entre los créditos de los vinilos de Adriano Celentano y encontrar esa dupla maravillosa Mogol/Bella. Nombres oscuros que escribieron cientos de canciones que son parte de la educación sentimental del mundo occidental, amanuenses de la melodía, los hombres del piano, suministradores de sueños en pequeñas cápsulas de vinilo en formato EP, banda sonora de una delicada noche primaveral. Y es que no te quieres enterar…


Columna aparecida en el heraldo de Aragón del jueves 9 de Junio

jueves, 9 de junio de 2011

Escombros de Antonio Pérez Morte (Editorial Origamin, 2011)


Leo Escombros de Antonio Pérez Morte y leo a un poeta que maneja las palabras con la sencillez de los años, un poeta de la generación penúltima, un enfant terrible que se abrió paso a dentelladas en los ochenta y que, tras un tiempo, vuelve con la misma intensidad, sin sofocar el discurso. Las páginas de Escombros son un lugar de encuentro, de voces y recuerdos, una amalgama de estilos que recogen una vida. Sostener un libro como Escombros en las manos es como acariciar el diario lírico de una voz fundamental en la literatura aragonesa de los últimos treinta años. Celebremos su vuelta con nuestro mejor vino especiados.

Escombros y otros libros del catálogo de la novísima editorial Origami se pueden comprar aquí.
y aquí en digital

Equilibrio Inestable de Igor Paskual (Pop Música, 2011)




Primer LP en solitario de Igor Paskual, ideólogo fundador de la mejor banda de glam que ha habido en España, Babylon Chat y uno de los responsables principales del renacimiento de Loquillo en estos últimos años desde su puesto a la diestra eléctrica de la banda de acompañamiento del de Clot. Equilibrio Inestable es un disco abierto, de guitarras cuidadas y lleno del eclecticismo musical en el que se mueve con comodidad Igor Paskual: glam, pop español chulesco, miniaturas americanas de drobo y piano...Música para traicionar tiene un tono épico muy en la onda de las últimas producciones de los Trogloditas, la densidad acústica de Pierdo la calma es perfectamente con los apuntes de primero de estrella del rock que sirven para rematar la letra, con una trompeta deliciosa en mitad de la fanfarria. El macarrismo de los quemados, del caminar salvaje de las mujeres fatales, de esas a las que solo se puede lamer el camino por el que pasan, aparecen en el single Chica de gama alta. Medio tiempo para Bebemos, pequeña banda tributo al olvido y la absenta. La mandolina de Volver da al tema el inequívoco tono de carretera que pide la canción, los grandes outsiders, los fuera de la ley que viven en moteles y habitaciones alquiladas por días en capitales de provincias. La montaña rusa del amor hace su aparición en Bipolar, uno de los temas más arriesgados del disco, con corazones sintéticos programando los días. La Bahía es una pequeña estampa cotidiana del domingo por la tarde, es el momento para el descanso del guerrero, he vuelto a la ciudad y sólo quiero respirar un minuto. Mis amigos (all my friends) es un arrebato generacional de unos tipos cansados de ser malditos a tiempo parcial, dentellazo de electricidad para aguantar el tirón. El humo de Tom Waits hace su aparición en El Peor novio del mundo, todos sabemos que el amor no se puede mensurar, Igor Paskual mirándote a los ojos, a ver si eres capaz de sostenerle la mirada. Más amor irregular, del filial y visceral en Mi Funeral para entrar en el Charly García autoparódico vía las muñecas de Nueva York en Automedicación, como cuando Johny Cash hacía versiones de Nine Inchs Nails. El cierre, con uno de los mejores temas del disco, El Corazón de Hielo, redondo en el fraseo y en la estructura



Un disco confesional el de Igor Paskual, el del tipo que se reconoce frente al espejo, con todas sus virtudes y defectos, un disco pulcro (quizá demasiado, la próxima vez queremos más descuido rockero y más arriesgado con los textos) de un compositor notable, que maneja muy bien registros clásicos.


Igor Paskual toca el próximo sábado 18 en La Casa del Loco de Zaragoza (último concierto de la temporada). El viernes 17 estará junto a Patricia Imaz y un servidor en Radio Bajo Gállego.

Crónica de Fangoria en la Sala Multiusos (Zaragoza, 4 de Junio de 2011)

El pasado sábado en el escenario de la Sala Multiusos de Zaragoza se presentaba el último LP de Fangoria, El paso trascendental del vodevil a la astracanada, en un ambiente que mezclaba a partes casi iguales a modernas, festivos y carrozas de la Movida. No era para menos, puesto que esta última gira de la banda de Nacho Canut y Alaska incluía dentro de su repertorio los grandes clásicos de Pegamoides y Dinarama. Y no falló, ni un solo instante, desde el comienzo postmoderno de la Funcionaria Asesina (con las bailarinas ataviadas de sendas sierras mecánicas, muy en la onda de la Matanza de Texas), enganchando con la imagería Russo de Mi novio es un zombie para subir la temperatura con el himno inmortal y fugaz del primer éxito de Pegamoides, Bote de Colón. Más madera para el público, mientras un hierático Nacho Canut se parapetaba en el inmovilismo de sus percusiones sintéticas, Alaska azotaba a la concurrencia con un Bailando mucho más Chemical que Gibson (Brothers, me refiero) para ajusticiar el espíritu de Eduardo Benavente en una versión glam de Quiero ser santa. Con Susana Reche de pinup lúbrica, tan Tinto Brass que uno no podía dejar de mirarla, aparecieron por fin los temas de Fangoria: Descongélate y la Pequeña edad del hielo para volver a finales de los ochenta con el Rey del Glam, momento de electricidad psicobilly con la guitarra de Ikerne (de la banda Bultacos), toda actitud fría y de perfecta ausencia postpunk. Más Susana Reche (y más si nos lo hubieran ofrecido, qué curvas de mujer) para empezar a ponernos serios, Cómo pudiste hacerme esto a mí enganchada con Hombres y más Fangoria, casi sin descanso: Criticar por criticar (muy aplaudida), retorciendo palabras y No sé qué me das (petardeo de bombo a negras) que dejaba claro que el repertorio de Fangoria, sin necesidad de acudir al nunca suficientemente reivindicado Carlos Berlanga, es de los que se sostienen solos. Y lo continuó demostrando Alaska con el colmillo afilado apoyado por los eficades coros de Rafa Spunky, Más es más, Absolutamente y la locura final con A quién le importa. Dos horas de éxitos, uno detrás de otro, ensamblados como si de una mixtape eterna se tratara, sin descanso. Porque dejar para los bises, no excesivamente generosos, Ni tú ni nadie o una revisión de Electricistas, despojado de todo lo acústico que tenía la grabación original, más el recuerdo a Vulcano con Hagamos algo superficial y vulgar y el final, con Perlas ensangrentadas, pura imaginería pulp, demostrando, una vez más, que Alaska y Canut, Canut y Alaska, son y serán siempre, un valor básico de la música española.