sábado, 18 de octubre de 2014

Apuntes sobre Morrissey una tarde de sábado

 
 
En Música, Política y Deseo la parte de las memorias mezcladas de los aficionados a The Smiths, sus recuerdos vitales enganchados a ciertas canciones...son bellas. La parte política, sobre todo desde los Muguruza o Vegas...me resulta un poco ridícula...pero es que estos personajes amenazan siempre con eso... Creo que la trascendencia política de The Smiths en los ochenta y Morrissey en la actualidad suele generar confusión y aunque lo mejor siempre es quedarse con las canciones....no está mal que se hable de ello alguna vez...sobre todo porque no se puede, pienso , hacer un traslado político de la Inglaterra de los ochenta a la España de los ochenta y menos a la de ahora. Los Smiths eran working class heros, sí...pero su perspectiva antimonárquica estaba anclada también en un nacionalismo británico a ultranza...contradicción evidente si tratamos de hacer una traslación absoluta... y pensar en ahora y en las proclamas de la banda como "Esa luz nunca se apagará" en forma de reivindicación contra los recortes de la luz es como hablar de la primera aparición de John Constantine en la Cosa del Pantano como un indicio de ecologismo militante por parte de Alan Moore. Y lo del recorte en la luz lo he leído...


Además Morrissey estuvo de gira por aquí, noches en Barcelona y Madrid...Julio Ruiz de Plásticos y Decibelios se volvió loco y la agresión desde su web casi asusta...en la puerta de Madrid repartían panfletos del partido animalista y el repertorio fue, como casi siempre, desigual...la anécdota de gente subiendo al escenario en un arranque de pasión casi mesiánica descubre que el público español no tiene ni puta idea de tradición...Gracioso el guiño inicial, al comenzar el concierto con The Queen is Dead...aunque me temo que no sabe que nuestra reina (y uso la expresión nuestra de una manera puramente burocrática) es más fan suya que cualquier miembro de las monarquías europeas...

Yo tuve la suerte de ver a Morrissey en Paredes de Coura hace algunos años, antes de morir Lux Interior, y fue un gran concierto...había vuelto a introducir temas de The Smiths en el repertorio...pero seguía pecando de lo mismo: no tocaba grandes temas de su discografía en solitario...cuando un Viva Hate o un Bona Drag son grandísimos discos y al final, aunque la belleza de The Smiths y sus canciones se han quedado clavadas en nosotros... ya ha tenido semejante carrera en solitario...que a veces deberíamos centrarnos en ella, porque hay discos...no sé, por ejemplo, Southpaw Grammar, que es escalofriantemente bello...

Que Morrissey ha permitido que su leyenda se difumine...la idea de un Morrissey embravecido por su pasión por los jóvenes chicanos de LA (aquellos de First in the gang to die) y atiborrado a calmantes y emparedados de plátano frito pero en vez de eso Peleas con la discográfica y discos mediocres (aunque cualquier disco de Morrissey es un disco bueno...los violines y las canciones, la voz, todo...), obsesión con lo vegetariano y desplantes propios de un Elton John totalmente pasado de vueltas

En el año 2001 todos estábamos fascinados por los amanuenses de tecno pop y guitarras que venían de Argentina...yo hacía fanzines y los presentábamos en el primer Fantasma de los Ojos Azules....Sergio Vinadé y Andrés Perruca nos cedían tres horas de la tarde de algún jueves para poner nuestras canciones. Y yo siempre ponía Morrissey de Leo García.

miércoles, 20 de agosto de 2014

El tío Toni

El día que murió el tío Toni yo rendía pleitesía a la memoria de Jacques Brel recorriendo las calles de Bruselas. El tío Toni siempre llevaba gafas oscuras y un elegante pañuelo se asomaba de su traje color claro. El tío Toni haciendo palmas en Cannes a finales de los sesenta. Me gusta la rumba porque tiene algo de incendio analógico. El tío Toni era palmero de Peret. Del Peret de antes de la Olimpiada y el peluquín, del Peret de antes de la Iglesia evangélica de Filadelfia (hasta para eso tienen groove). Del Peret anterior a todo, hasta el independentismo. Mi amigo Miqui, que de Cataluña lo sabe todo, lleva años diciéndome que la culpa de todo la tenía Pujol. Pujol y sus autopistas, Pujol y sus mordidas, el Pujol mesiánico que aparecía en un concierto de Los Chunguitos para captar el voto charnego en los noventa. Me imagino a William Burroughs y a Paul Bowles intoxicándose de majoun en Tánger a la vez que el padre de Jordi Pujol se dedicaba al estraperlo con cajas de zapatos llenas de billetes usados. Un visionario sin pelos en la lengua, mi amigo Miqui. Estaba en Bruselas y venía de Lieja. De Valonia a Flandes en menos de una hora de tren. Si tuviéramos más líneas de cercanías no haría falta vertebrar el territorio. Me había comprado una biografía de Eddy Merckx en una librería de segunda mano. La biografía de Merckx terminaba en el año 1967. La biografía de un ciclista prometedor. Solamente eso. Antes de Ocaña. Ocaña quiso ser español y no le dejaron. Merckx, de origen flamenco, se casó joven e hizo sus votos en francés. Eso no le gustó a todo el mundo.


 Jacques Brel, que era belga en Francia (como Picasso y como Ocaña, otra vez Ocaña) cantaba en una de sus canciones: Vive la république/Vive les Belgiens/Merde pour les flamingants. Se me ocurren varias maneras de traducirlo, pero estoy seguro de que ninguna os iba a gustar. Cuando llegábamos al aeropuerto de Zaragoza el cielo estaba despejado y desde arriba la ciudad parecía la maqueta de un Dios caprichoso que en su próximo cumpleaños va pedir una nueva línea de metro como regalo. Al bajar las escaleras del avión quise hacer un poco el payaso y casi me caigo haciendo el amago de besar el suelo de la pista. Debía estar mareado por la presión variante del vuelo. Está claro que hay que andarse con cuidado antes de realizar manifestaciones de cariño hacia la tierra de uno.


Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del 12 de agosto de 2014  

domingo, 27 de julio de 2014

Me gustar (IV parte):The Strain de Guillermo del Toro


Siempre a la caza de buenas series de ciencia ficción y terror. Acumulando decepciones: el agotamiento de Supernatural, la deriva hacia el culebrón de The Walking Dead o el amago de la Casa de la Pradera postapocalíptica de Defiance busco y busco: empezó muy bien Helix para terminar siendo casi una broma y de Last Ship es vacaciones en el mar mezclada con Rambo (pero sin sangre, como la canción de Calamaro). Yo quería más...y llegó el piloto de The Strain.



The Strain está basada en las tres novelas escritas por Guillermo del Toro junto con Chuck Hogan (Del Toro es un grande, aunque solo sea por su deseo de adaptar En las montañas de la locura, todos mataríamos por saber cómo interpretaba la obra magna de Lovecraft, que, por cierto, aparecerá en breve por esta sección). Yo las compré y leí hace unos años Nocturna, Oscura y Eterna y, el mejor, es el segundo, Oscura (para el que imagino que falta una temporada larga). En Oscura se narra lo que sucede después de la “Noche de la ruptura”, mientras que Nocturna se desliza entre las esquinas mientras los vampiros toman el control. Lo mejor del piloto ha sido, además de los guiños que nunca fallan cuando hablamos de Guillermo del Toro, la violencia incontenida. No se puede ser un maestro de vampiros y deslizarse sobre las rosas como los que imaginaba Coppola...hay traer la podredumbre entre los dedos. Y luego, claro, unos buenos platelmintos bajo la piel, que eso funciona en cualquier peli de terror.


Desarrollo potente, con unos personajes que aún pecando de esquemáticos, son resultones: protagonista entregado a su trabajo, genial pero alcohólico y un superviviente del holocausto molón (un poco Kriss Kristofferson en Blade), con una chica, una madre, un hijo y un secundario mucho más carismático que en las novelas: la estrella del rock gótico de vuelta de todo que lo que menos se cree es a sí mismo. Del Toro no falla y pone al protagonista de los Goonies pasado de donuts con un papel de doble filo (sí, ya sé que salía en el Señor de los Anillos, pero tío, los Goonies, son los Goonies) y eso resulta casi orgásmico.







El final del capítulo piloto, grandísimo: un guiño siniestro a la gran serie de finales de los setenta dirigida por el siempre resultón Tobe Hooper y que en España se estrenó al principio de la llegada de las privadas (creo que en Antena 3, yo era muy joven y no pude verla del miedo que daba...) y que puedes encontrar en dvd con el curioso título de Phantasma II (sin que tenga nada que ver con la saga del Hombre Alto). El misterio de Salem´s Lot era una de las mejores historias de vampiros que nunca he visto y que sigue sirviendo de referencia,claro.





elige serie y me dices

Y otra parte del final: el pandillero latino Gus cruzando el puente de Manhattan mientras suena Gimme thepower de Molotov



Ya había sonado Sweet Caroline de Neil Diamond, por cierto.

viernes, 25 de julio de 2014

Me gusta (Tercera parte): El episodio británico de los Simpson.

No lo había visto. Toman azúcar y comienza a sonar Lust For Life de Iggy Pop. Corren y un bebé (Maggie) repta por el techo. Es un clásico Trainspotting? Yo diría que sí. He seguido leyendo a Irvine Welsh, he leído Porno y Acid House. Entrañables miserables, como Homer, como el director del Museo Coconut. Mentirosos imitadores de acento que mola. En ese capítulo de los Simpson había guiños a James Bond y al Doctor Who. El Doctor Who es más grande que la vida. Y eso que el ácido lo expande todo. Hasta los colores.

jueves, 24 de julio de 2014

Me gusta (2ºparte) El tráiler de la película sobre Nick Cave


Mi primer contacto con Cave fue una cinta de cassette que trajo Luis Díez a clase. Estábamos en los Marianistas, sería el año 93 o 94. Era una cinta con portada hecha a mano que Luis había comprado por correo en un catálogo de discos piratas. Estaba su versión de All Tomorrow Parties de la Velvet Underground. Me pareció horrenda.


Cave protagoniza un documental 20000days on Earth y solo el tráiler hace que se me ponga el alma dura.


Nick Cave haciendo de sí mismo en las películas de Wenders. Las camisas blancas almidonadas. Las versiones de Anita Lane sobre temas de Gainsbourg. Las fiesta de cumpleaños, Jim Jarmusch en Berlin en 1987. Nick Cave y sus gemelos. Nick Cave, el burro y la heroína, la mula, la biblia. Nick Cave levantándose para escribir de 10 a 13h con una máquina de escribir y dos dedos. Pinchando Deanna en un garito del casco para diez personas. Once si me cuentas a mí. Y luego Little Richard, primero Deanna y después Lucille. Impecable, imparable. Ya hemos hablado de Wenders. No hemos hablado de la pertenencia de Cave a los hijos de Lee Marvin. La leyenda de la ciudad sin nombre. Pensar en Lee Marvin cantando Estrella Errante y luego José Guardiola cantando Estrella Errante y luego Loquillo cantando Estrella Errante. Todos con un pitillo en la boca. Y Nick Cave, con su olivetti y un tocadiscos, con Mr.Ellis y su pedalera, contando los días hasta el siguiente documental sobre su vida.



Pero lo mejor, sin duda, es la sonrisa de Kylie.

miércoles, 23 de julio de 2014

Me gusta (1º Parte): Autos de choque de Rodolfo Notivol (Editorial Xordica)

Las generaciones se cruzan. Es un jardín de senderos bifurcados hasta la extenuación. Imagínate que hay tranvía y después no lo hay. Imagínate que después vuelve a aparecer. Trucos de magia, como Uri Geller en la televisión. Todas las cucharillas dobladas y ahora tenemos que comer con los dedos.

Me levantaba a las cuatro y media e iba caminando desde la zona de Bretón hasta la SAICA. Años más tarde daría clase a unas pocas calles de la fábrica de papel. Le daría clase a un chico que moriría años después, unos pocos años, pero entre medio se me habrían muerto demasiadas personas. Y la ciudad seguiría mutando, arriba y abajo, calles y más calles que cambian de nombre, como los bares a los que íbamos y ya no están y tú, tú tratas de explicarle a tu padre y también a algún sobrino de algún amigo dónde estaban los mejores garitos de la ciudad. Cámbiales el nombre pero las pinturas de guerra seguirán impregnando las paredes.
Me gusta Autos de Choque porque me imagino a mi padre y a mi tío en la calle Colón, al lado de una acequia, echando tierra en las tinajas de leche que se iban a repartir por la tarde. Malvados remedos de Zipi y Zape...e imagino la luz cegadora de la Romareda antes del mundial del 82 cuando Perico Fernández entrenaba con los Zaragüayos: dos carreras mal echadas después de una noche de cubatas, tabaco y chavales. Salas de fiesta, cubalibres de ron y ginebra con cocacola y en la gramola suenan, no sé, ¿Miguel Ríos? Sí, coño, Miguel Ríos.
Compraba tebeos en mil tiendas todas cerradas y miraba discos en Linacero y en Leyenda. Discos de Morrissey y las Novias, el Zona de Obras y soñaba con los trolebuses y sus líneas imaginarias que tenían parada en los indómitos rincones de Zaragoza. Cuando todo eso eran tierras, campo...cuando era campo y carbón y estaciones abandonadas y ahora es granito habitado por fantasmas e interinos que celebran la llegada del tranvía y la paz de los centros comerciales. Y la ciudad bella, bellísima, cada noche, sin aliento a tabaco, con las manos manchadas de linóleo. ¿podrías abrazarme?