jueves, 6 de marzo de 2014

Comparando medicaciones: una conversación con Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero fue al Festival de Periferias en Huesca.
También estaba Ismael Grasa. Hablé con Algora por teléfono.

Lo que queda de la conversación (y una firma)

El hombre que mató a Leopoldo María Panero, el hombre que cree ser Leopoldo María Panero, el hombre que nos ha engañado a todos durante años haciéndonos creer que es Leopoldo María Panero.
Boca abierta, si miras dentro puedes ver los demonios. Ninguno trata de escapar, todos se encuentran demasiado cómodos en su interior. “¿Azazel?” le pregunto
Azazel y Legión son dos de los pocos demonios que no he incluido en mi último libro de poemas. Tratado sobre esquizofrenia.
Han pasado varios días y pienso que necesitamos al loco para estar seguros de que nosotros somos los cuerdos. Como cuando alguien te pregunta si el baúl es grande, la pena larga, la piña sabrosa…comparado con qué… ¿cuerdos? ¿Comparados con quién?
Vuelvo sobre lo mismo. ¿Cuánto hace que este esquizoide se hace pasar por el impostor que ya había eliminado antes por la sutil técnica del electroshock a Leopoldo María Panero?
¿Eres masón, Leopoldo? Filomasón. Javier Bardém y su hermano son masones, llevan meses los enfermeros del manicomio de Gran Canaria tratando de secuestrarlos. Lorca fue asesinado por la república. Necesitaban un mártir –los rojos no tienen a Cristo, matan a sus ídolos por envidia, como los padres de un niño judío que le dejan regalos junto a la cama la noche de reyes-
La masonería catalana fue fundada por un vasco […], nombre ininteligible, intraducible, como los dioses cósmicos de Lovecraft. ¿Qué grado tiene Leopoldo? Grado 33. He escapado del sanatorio, los enfermeros tratan de volverme loco y yo hago lo mismo con ellos. Me deshacen la cama, la cama que ellos mismos han hecho. Ahora el vasco ha comprado todos los McDonalds del mundo. Se ha escondido de los enfermeros. Es una pena porque no puede disfrutar de su dinero.
[En Gran Canaria una mujer asesina a su sobrino y se presenta frente al juez con una bolsa que contiene la cabeza del chico. Con ella en la mano trata de demostrar su inocencia].
Suena NO WOMAN NO CRY en el hilo musical del restaurante desierto. Apolo en la esquina de una calle de Huesca. Comemos solos. Un hombre gordo entra en los baños al principio de la conversación y puedo jurar que tres horas más tarde no ha salido. Ectoplasma, benzoacepina. Eso pone nervioso a Panero. Dos mujeres más también entran en los baños. Pero ellas sí que salen. NO WOMAN NO CRY, la feminidad, de lo femenino.
Los malos escritores son delincuentes, ellos lo saben, deberían estar en la cárcel. Encerrados. Llamo con el móvil a Sergio, está de camino al Garbanzo Rock para tocar con la Costa Brava. Tendría que haberle pasado mi libro. Ya no más cocacola light, dejé de contar a partir de la decimoséptima. Le comento al enfermero si no le va a sentar mal… Leopoldo no ha tomado la medicación para estar más lúcido en la conferencia. Dualidad. El tabaco que fuma vale a un euro el paquete. Bull. Red. Deseo de ser piel roja. Mi mejor libro sigue siendo Así se fundó Carnaby Street. Es del que estoy más orgulloso.
Panero no entiende de rockandroll, aunque muchos líricos de lo maldito aullen malas imitaciones suyas subidos a un escenario. Bunbury es muy guapo. Me ha dado un cheque de 750 euros, pero seguro que me debe más dinero. Es un cheque cruzado, sólo admito de esos. Pura, como la heroína que no le ha matado tras años de consumo, así es la poesía de Panero, libre de los lastres que los rapsodas y sus canciones han colgado de los versos de los demás.
Hablar con Panero, escucharle más bien, es como tratar de seguir a un extranjero que habla rápido. Si entiendes su idioma sólo captas retazos. Salta al italiano para hablar de Pavese. No me gusta como narrador, aunque sí la forma en la que os engañó a todos haciendo que pensarais que había muerto. Arrabal no me gusta, me dio plantón en París cuando yo aún no era famoso. Cuando gastaba hasta el último franco en comprar la bollería más exquisita en las mejores panaderías del barrio latino para luego mojar los cruasans en charcos en mitad de la calle y devorarlos con rabia.
Edgar Allan Poe escribió un relato sobre su editor. Le robaba dinero de sus libros.Lo entiendo todo, no estoy sordo, no hables con extraños, todos por el camino encontramos a nadie. Scott Fitzgerald- el del Gran Gatsby, el de Hermosos y Malditos- llevaba a su mujer a las reuniones con los editores, con los productores que publicarían sus libros o sacarían adelante los guiones. Todo el mundo sabía que tenía la señora Fitzgerald entre las piernas.
Y siento envidia porque Silvia capta su atención de manera más intensa. Homosexual, homosexual, recuerdo cuando ya ha pasado el momento de no sentir celos. Se come sus mejillones. Los mejillones con patatas fritas son un plato belga, salía en un tebeo de Asterix.
Me echaron de Crónicas Marcianas por mearme en los pantalones. No me dejaron levantarme… cosas del directo. Estuve muchos años con ellos, con Sardá, hablando por la radio, me escuchaba toda España. El rey es un bedel y el príncipe su conserje. Me gustaría volver a Crónicas Marcianas. ¿Cuánto dices que pagan, Nacho?
-me llamo Octavio.-
Me lo pasaba muy bien en Crónicas Marcianas. El Desencanto no me gusta, Prefiero veinte años después… es en color. La heroína es mi droga favorita. La he tomado mucho. Escribí un libro sobre ella. Algo sobre el chupar un limón, la llama azul… Leopoldo deja de beber cocacola y se pasa a la fanta limón. Yo llevo tres carajillos de whisky. Se levanta al baño. Vuelve del baño. El enfermero le ayuda a buscar la luz. El enfermero le ha prohibido fumar en la cama. Se levanta al baño, el enfermero le ayuda a buscar la luz. Poco a poco la camisa se sale del pantalón, como un potro que se desboca tan lentamente que no nos damos cuenta de que se nos va de las manos.
Cuenta chistes sobre subnormales, sobre pagar la cuenta, sobre locos. Hola, ¿tú llamas a la radio, verdad? Algunas veces. Y cómo dices que te llamas, dices que te llamas Nacho ¿no?
“Están todos los discípulos y Jesús en la última cena y al acabar Jesús dice: ¿nos hacemos unas rayas? Así, uno a uno se preparan las lonchitas y se las meten. El último es Cristo. Se hace la rula y dice: dentro de unas horas alguien de entre vosotros me va a traicionar… a lo que Judas contesta: Ostias Jesús, cada vez que le das al perico te pones de un paranoico…” Panero Dixit.
“¿Y tú cómo te llamas? Nacho, ¿no?” “Me llamo de muchas maneras, Leo Camaleón, Nacho si me lo llama el hombre que se hace pasar por… pero prefiero Octavio. Es el que más le gusta a mi MADRE”. Panero, por primera vez en las últimas tres horas calla, agacha la cabeza como un anciano que se ha portado mal, enciende otro cigarrillo o lo apaga en una ceremonia que ya se confunde. MADRE MADRE MADRE
Le expliqué a Sánchez Dragó qué era el sol, cómo los grandes cabalistas avisan del advenimiento, cada cierto tiempo de un gran maestro en el guetto judío de Praga. Él nacerá con un regalo dorado, el conocimiento del nombre de Dios, insuflará con él la vida al Golem.
Edgar Allan Poe escribió un relato sobre su editor. Le robaba dinero de sus libros. Se acabó el cd, there are no new songs.

Después de la comida y el café Panero y su enfermero se fueron al hotel. Silvia y yo compramos una botella de Marqués de Cáceres y traté de explicarle la diferencia entre los problemas del poeta con su padre y los que tenía con su madre. Silvia, mientras trasegábamos la botella, me dijo que lo compulsivo del beber cocacolas, el tabaco o la necesidad de mear eran propio de la oralidad perenne en este tipo de trastornos. Dormí siesta, soñé con Peter Punk unos segundos, lo suficiente para sentirme ridículo por lo mitómano de mi comportamiento. Seguimos hablando al despertarnos y cuando llegamos a la charla el calor era insoportable, la gente se había concentrado en el Aula Magna del Matadero para ver a un mono de feria interrumpiendo a un pesado, palizas, insoportable catedrático adicto al onanismo mental con la obra del poeta. Por la noche, mientras veía a Víctor Coyote, Ismael Grasa coincidió conmigo…"ni uno solo de esos tipos se habrá comprado nunca un libro suyo”. Que les jodan, que les jodan a todos… que se vayan al circo a ver a Angel Cristo comido por los leones como un cristiano fuera de época.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Historia de la música pop en Aragón: estreno el 29 de diciembre, domingo en Aragón Radio

Desde Espíritu de Margot, la sección que realizo en Comunidad Sonora de Aragón Radio, hemos realizado tres programas monográficos de una hora cada uno en los que recorremos tres décadas de música pop en Aragón. Ha sido una petición desde Aragón Radio, siempre preocupados porque la música aragonesa tenga presencia en las ondas y, la verdad, ha sido muy sencillo pero muy difícil a la vez. Parece que tres horas da para mucho, pero para resumir tres décadas...buff, ha sido complicado. Y se ha quedado fuera mucha mucha mucha buena música. Eso sí, todo lo que hay...es. Es grande, hermoso e histórico. 

Estrenamos el domingo 29 de diciembre a partir de las 20h, pero lo irán radiando más días (e imagino que lo colgarán en un podcast). 
Un lujo, todos estos años de gente y radio. 

Maxi-memoria

Solo he escuchado a tres personas en mi vida usando el prefijo maxi: Santi Rex, Juanjo Javierre y Miguel Mena. Los tres para referirse a ese formato, pasión de nigromantes pop, que se utilizaba para albergar remezclas en las grabaciones musicales de los años ochenta. Sitios donde conservar la memoria, formatos extraños y bellos. Miguel Mena es maestro. Acaba de publicar un libro precioso: Micromemoria. Son pequeños fragmentos de una vida en la radio. Todas las personas con las que he compartido micrófono en la radio se han convertido en amigos: Juan Luis, Olivier, Miqui, Alberto y, claro, Miguel. Miguel Mena le preguntó a Félix Romeo qué tal lo haría yo delante del micrófono recomendando conciertos para los fines de semana en Aragón. Félix le dijo que lo haría estupendamente. Ahí sigo, con Miguel. El que no sigue con nosotros es Félix, que murió un viernes del 2011. Al día siguiente, estaba tan perdido, que acudí al estudio de Radio Zaragoza cuando Miguel terminó su programa solo para que alguien me diera un abrazo. Recuerdo que una vez mi madre me dijo que mi padre se emocionaba cuando me escuchaba charlar con Mena por la radio. Mi padre y yo hemos escuchado mucho la radio juntos y hemos escuchado mucho juntos a Mena. Creo que piensa que si Mena me deja estar junto a él es que mi padre ha hecho algo bien educándome. Miguel Mena tiene una memoria prodigiosa y yo siempre le pido que me cuente mis anécdotas favoritas: el día que acompañó al batería de 091 hasta su hotel después de una noche de juerga, el día que entrevistó al cantante de Talking Heads, David Byrne y que fue uno de los niños-figurantes en una película mítica del cine español: Un dos tres, al escondite inglés de Zulueta. Una vez Santi Rex me pidió que le robara un maxi single de los Pegamoides que Miguel tenía en su discoteca de Trasmoz. Me dio vergüenza, se lo conté a Mena y el día de mi cumpleaños le trajo a Santi el maxi de regalo. A Miguel Mena le encantan los juegos de palabras, por eso el guiño con el título de la columna. A veces parpadeo y me imagino sentado con Miguel a principios de los ochenta, de invitado en Parafernalia e imagino las canciones que pincharía. Me perdí la presentación del libro de Miguel Mena porque quería ir al baloncesto con mi padre. Cuando se lo conté Miguel lo entendió perfectamente. Otro recuerdo que guardo.

Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del jueves 19 de diciembre de 2013

Pisa

Como los que solo ven ciclismo cuando llega el Tour de Francia, los españoles de a pie solamente se rasgan las vestiduras cuando aparecen los resultados del informe Pisa. El informe Pisa, como una carrera de sacos, a ver quién llega antes a meta. El informe Pisa, malos los profesores, malo el ministro. Con el informe Pisa exculpamos al alumno por lo tendencioso de las preguntas y nos olvidamos del despropósito ombliguista de las regiones que obvian todo lo que se encuentra fuera de sus límites (algún día serán fronteras). Con el informe Pisa, manos a la cabeza, hay que exigir más esfuerzo, ¿a quién? A todos. Yo, que llevo pocos años en el cuerpo pero toda una vida rodeado de maestros, exijo mi culpa proporcional y propongo a los lectores que hagan el cálculo con una sencilla regla de tres. No, no intenten agachar la mirada, no me hagan como mis chavales de la ESO...al final no mirar a los ojos es mucho peor. Compartimos la responsabilidad, por supuesto. Menos a mis padres, que se entregaron a la docencia con una intensidad que solo decayó en los últimos años sometidos por un maremagnum que mezclaba lo digital con un paganismo disfrazado de laicismo. Repartamos, por supuesto, que aquí hay para todos: para los padres solícitos cazadores de los mínimos, que se engañan una y otra vez; para los hijos, acostumbrados al todo hecho y al esfuerzo minísculo; a los ministros del sector y claro, también al docente, hoy envuelto en verde, pero lustros atrás, en el silencio cómplice de la bondad tecnológica y el imperativo legal. En esta educación española de siglas, acrónimos y mareantes bilingüismos de saldo. Lo importante es que sean felices...lo importante es que aprendan y eso conlleva un esfuerzo, una molestia. Sí, memorizar y repetir o, en nomenclatura más engolada, interiorizar y mecanizar. Eso cuesta...en la próxima tutoría les voy a poner un viejo episodio de FAMA, a ver si les transmito la mirada del Tigre. Qué ochentero todo. Qué pre-LOGSE todo. Al final, el único responsable, como siempre, el General Armada. Anda, vete a tu cuarto a estudiar.Tampoco era tan difícil.

Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del 5 de diciembre del 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

Más grande que la vida

El sábado estuve en el Poeta Eléctrico. Actuaba Cretino, el alter-ego del músico y humorista Luis Cebrián. Una cava de luces imposibles para iluminar el escenario. Canciones que son la vida. Canciones que son más grandes que la vida. Luis Cebrián y su banda salieron a ritmo de funk, de pastosa música disco. Luis hablaba con tono de predicador voluble: cada momento cambia su credo. Es parte de la nueva religión híbrida. Imaginad un repertorio en el que se mezcla Radiohead y Raphael, duetos imposibles entre Víctor Manuel e Iván Ferreiro y chistes sobre Intereconomía. Una y otra vez, en la misma semana que vuelve la incertidumbre a la educación aragonesa con el vaivén despreocupado de nuestra consejera, Luis cantaba una y otra vez: "We don't need no education". Más y más ladrillos en la pared contra la que nos golpeamos. Luis Cebrián es la voz de una generación harta, que espera que mañana sea mejor...mejor que que no haya mañana. Poesía en acordes sincopados, sección rítmica en un supermercado expropiado, flautas dulces porque a nadie le amarga un “me gusta”. En la compleja tela de araña en la que se convierten las vidas digitales, el trasunto del bufón ya no señala la desnudez del emperador, se ríe de sí mismo porque ha aceptado sus cadenas y cobra por llevarlas y mostrarlas al público. Cretino rompe el espejo para asegurarse de que todas nuestras caras vuelvan a su estado natural de distorsión: Tan absurdo como estudiar para funcionario en un país que no existe, como galos atrapados en nuestra aldea solo tememos a que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. A esto hemos reducido nuestras vidas. Un parpadeo y una sonrisa. Hacer cuentas para tener un hijo. Tomarte un café con tu padre y hacer planes para la próxima temporada del CAI Zaragoza. Suplir la apatía del domingo tarde con la alegría de tener trabajo el siguiente lunes. Seguimos apretando los puños entre montañas de basura. Nuestra vida como una canción de los Planetas. Tenemos miedo pero no dejamos que nos domine. Cuando ya no queden mecheros ni batería en los teléfonos móviles, la luz de Cretino será lo único que ilumine nuestros corazones. 

Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del jueves 21 de noviembre del 2013

martes, 12 de noviembre de 2013

D.A

Ya solamente hablo de los muertos. Robo todo lo que puedo, sus recuerdos, su forma de andar, robo de mi cerebro la imagen del gintónic en un bar pijo al lado del Hotel Corona, un bar de dos pisos. El gintónic reluciente, enorme, inabordable. Las seis de la tarde o más. Hablábamos, yo hablaba poco, pero hablábamos. Están los muertos, están los recuerdos. Está la matemática, Turing, Javier
Aquilué, Luis Cebrián, las bases de Malatesta. Los muertos no piden responsabilidades, los vivos sí. Saldaña y Cebrián. Cebrián y Saldaña. Estoy asustado, miro debajo de la cama, todos los días, todas las noches. Ana no lo sabe, Ana no se da cuenta. Cada tarde que pasa, en el silencio culpable, es una tarde que se evapora. Y deja sal, cristales de sal. Hoy tenía guardia en la biblioteca del Instituto. Una biblioteca horrenda, con libros llenos de signaturas plastificadas, sucias muy sucias. Libros clásicos que nadie lee y libros modernos que nadie lee y juegos del hambre y la metamorfosis y Bécquer y Góngora y alumnos que llegan castigados y silabean historias con faltas de ortografía. Y hace mil años yo estaba del lado de Jota y del lado de Luque, del lado de los poemas quemados por sol de Ismael Grasa. Yo miraba al sol y me imaginaba dentro de una canción de los putos Mestizos y de los putos Proscritos y ellos, los malos alumnos, siguen silbando y silbando sus historias llenas de faltas de ortografía. No os maldigo porque me dais de comer, porque pagáis los vicios que ya no tengo...cintas de cassette, películas de vhs, Kerouac y Dylan y Celentano y los pantalones de pana de Celentano y Guinda y Carnicer.

El Teorema Chino del resto. Va a sonar la campana y encuentro este libro, el libro de Félix. La canción de New Order, la canción de Bunbury. Una lista de spotify para tu muerte. 

te extraño.