sábado, 29 de octubre de 2016

El ocho (un texto para Conexión matemática)



Elijo el ocho porque es tierra de nadie. A veces pienso que sería más feliz con ocho dedos. ¿Con cuál de todos no me quedaría? ¿Qué parte comerías? ¿Qué parte elegirías? Bajo el musgo viven las setas. Bajo las setas viven caracoles. El ocho dividido por el cuatro y el cuatro a su vez por el dos. El dos nunca está solo. Por eso miramos el cielo esperando dos soles y se termina haciendo de noche. Así podemos volver a respirar. Ya no está sola la luna. Dos lunas de tarde como el poema de Federico García Lorca. Pero he elegido el ocho y elijo la suma: elijo tres y cinco. Y ya tengo dos números primos. Y elijo el uno y el siete y dudo, ¿le presto un jersey al uno? Hace frío y está lejos de su casa. Y solo, el uno siempre está solo. Aun cuando me falte un dedo en cada mano seguirán estando los dos unos solos. Bajo la tierra hay una raíz que crece y se convierte en tallo, el tallo tiene cuatro ramas y en cada rama hay dos hojas. Son ocho de color verde y el caracol solo sobre el terruño gris sube por encima de las cuatro setas y espera que los tres buitres no traigan hambre atrasada. Qué triste es el ocho cuando se parte en dos de pena y no hay nada que lo una. Qué lindo es el ocho cuando se tumba y sueña un sueño infinito.  

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